Lunes, 24 de Mayo de 2010

Yoga caliente: encontrando el nivel justo del termostato

Reuters ·24/05/2010 - 15:27h

Por Dorene Internicola

Cuando se trata del yoga, a algunos les gusta hacerlo en un entorno cálido, pero no demasiado. Por eso, ciertos estudios están ajustando la doctrina de esta modalidad tal y como la estableció su maestro para encontrar una vía intermedia.

"Algunas personas no soportan el calor, otras se hacen adictas desde el primer minuto", dijo Brooke Eddey, profesora de yoga "caliente" en Crunch, una cadena estadounidense de gimnasios. "Nuestra sala está a 32 grados centígrados. Si empieza a hacer mucho calor, apago (la calefacción)", agregó.

Esta flexibilidad termal sería un anatema para los rigurosos seguidores del gurú del yoga caliente, Bikram Choudhury, que mantiene un control firme sobre la temperatura y la secuencia en las casi 500 franquicias que tiene en todo el mundo.

Una sala de Bikram yoga está a una temperatura de 40,5 grados centígrados, con una humedad del 40 por ciento. Hasta su fundador las llama cámaras de tortura.

"El calor te ayuda a estirar y tiene sus propios beneficios desintoxicantes", explicó Ainslie Faust, portavoz del Bikram's Yoga College of India en Los Angeles, California.

Faust dijo que la serie de 26 posturas de Bikram fue seleccionada porque son las posiciones más curativas para las personas que viven en el mundo occidental.

"Lo cambiamos", afirmó Eddey simplemente. "He tomado muchas cosas de Bikram y creo que las 26 posturas son un gran sistema, realmente bien pensado. Eso lo acepto, pero también incorporo algo de flujo, algo de vinyasa", añadió.

Vinyasa es un término del yoga que se refiere a movimientos sincronizados con la respiración. Es otra modificación del método Bikram, que mantiene cada postura durante alrededor de un minuto antes de pasar a la siguiente.

"Me encanta el movimiento", dijo Eddey. "Permite abrirse a todo el cuerpo. Y permanecemos constantemente hidratados, mientras que en algunas clases de Bikram quieren que te quedes en el 'presente'", sostuvo.

Fabio Comana, fisiólogo del Consejo Estadounidense del Ejercicio (ACE, por sus siglas en inglés), cree que hacer actividad física con demasiado calor puede ser peligroso, con o sin vinyasa.

"Puede que pienses que es purificante y limpio, pero hay que respetar la fisiología del cuerpo", dijo.

"El cuerpo humano está diseñado para tolerar temperaturas de entre 36 y 37,7 grados Celsius. No está pensado para salirse de ese rango", aseguró. "La temperatura base puede subir muy rápidamente. Por encima de 40,5 grados empiezas a dañar las proteínas. Es causa y efecto", explicó.

Además, añadió que después de una clase de Bikram, bajar de peso no es bueno, porque lo que se ha perdido son líquidos.

Tanya Boulton, profesora de Pure Yoga, en Nueva York, dijo que la temperatura en su salón puede llegar a los 37,7 grados, por lo que conviene ir acostumbrándose gradualmente, al tiempo que se toman muchos descansos.

"Uno tiene que prepararse de verdad para el yoga caliente. Tienes que estar al máximo de hidratación y ser consciente de que vas a sudar mucho más de lo habitual", afirmó Boulton.

"Enseñamos 'power' yoga, que dura alrededor de una hora con mucho movimiento", dijo. "Y yoga caliente Ki, que combina artes marciales con fluido vinyasa y música rock", agregó.

Boulton aseguró que todo lo que pasa en tu vida se refleja en la colchoneta.

"¿Bebiste anoche? ¿Qué has desayunado? ¿Estás estresado? Cuerpo, mente, espíritu... Si uno está agotado, lo vas a notar", dijo. "A veces el calor molesta, otras veces, no", concluyó.