Lunes, 24 de Mayo de 2010

Yoga caliente: encontrando el nivel justo del termostato

Reuters ·24/05/2010 - 12:33h

El yoga caliente gusta, pero a lo mejor bajando un poco el termostato. Por eso, algunos estudios de yoga y gimnasios están ajustando la doctrina de esta modalidad tal y como la estableció su maestro para encontrar una vía intermedia.

"Algunas personas no soportan el calor, otras se hacen adictos desde el primer minuto", dijo Brooke Eddey, profesora de yoga caliente en Crunch, una cadena estadounidense de centros de fitness. "Nuestra sala está a unos 90 grados (fahrenheit, unos 32 grados centígrados). Si empieza a hacer demasiado calor, lo apago".

Esta flexibilidad termal sería un anatema para los seguidores rigurosos del gurú del yoga caliente Bikram Choudhury, que mantiene un control firme tanto sobre la temperatura como sobre la secuencia en los casi 500 estudios que tiene en franquicia en todo el mundo.

Una sala de Bikram yoga está a una temperatura de 105 grados (fahrenheit, 40,5 centígrados) con una humedad del 40 por ciento. Incluso su fundador las llama cámaras de tortura.

"El calor te ayuda a estirar y tiene sus propios beneficios desintoxicantes", explicó Ainslie Faust, portavoz del Bikram's Yoga College of India en Los Ángeles, California.

Faust dijo que la serie de 26 posturas de Bikram fue seleccionada porque son las posiciones que más pueden curar los problemas habituales de los habitantes del mundo occidental.

"Lo cambiamos", afirmó Eddey simplemente. "He tomado muchas cosas de Bikram y creo que las 26 posturas son un gran sistema, realmente bien pensado. Eso lo acepto, pero también incorporo algo de flujo, algo de vinyasa".

Vinyasa es un término de yoga para movimientos sincronizados con la respiración. Es otro paso más allá de Bikram, que mantiene cada postura durante alrededor de un minuto antes de pasar a la siguiente.

"Me encanta el movimiento", dijo Eddey. "Permite abrirse a todo el cuerpo. Y permanecemos constantemente hidratados, mientras que en algunas clases de Bikram quieren que te quedes en el 'presente'".

Fabio Comana, un fisiólogo del ejercicio del Consejo Americano del Ejercicio (ACE, por sus siglas en inglés), cree que hacer ejercicio con demasiado calor puede ser peligroso, vinyasa o no vinyasa.

"Puede que pienses que es purificante y limpio, pero hay que respetar la fisiología del cuerpo", dijo.

"El cuerpo humano está diseñado para tolerar temperaturas de entre 97 y 100 grados Fahrenheit. No está diseñado para salirse de ese rango", aseguró. "La temperatura base puede subir muy rápidamente. Por encima de 105 grados Fahrenheit empiezas a dañar las proteínas. Es causa y efecto".

Además, añadió que después de una clase de Bikram, si se ha perdido algo de peso no es bueno porque lo que se ha perdido son líquidos.

Tanya Boulton, profesora gerente de Pure Yoga, en Nueva York, dijo que la temperatura en su estudio puede llegar a los 100 grados, por lo que conviene ir acostumbrándose gradualmente, al tiempo que se toman muchos descansos.

"Uno tiene que prepararse de verdad para el yoga caliente. Tienes que estar a tope de hidratación y ser consciente de que se va a sudar mucho más de lo habitual", explicó Boulton.

"Enseñamos yoga caliente 'power', que dura alrededor de una hora con mucho movimiento", dijo. "Y yoga caliente Ki, que combina artes marciales con fluido vinyasa y música rock".

Boulton aseguró que todo lo que pasa en tu vida se refleja sobre la colchoneta.

"¿Bebiste anoche? ¿Qué has desayunado? ¿Estás estresado? Cuerpo, mente, espíritu... Si uno está muerto, lo vas a notar", dijo. "A veces el calor te molesta, otras, no".

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