Domingo, 23 de Mayo de 2010

Camps achaca la 'Gürtel' a su liderazgo del PP nacional

La cúpula de su partido le da la espalda en un acto de homenaje tras el varapalo del Tribunal Supremo. "Asumimos un trabajo hercúleo cuando el partido perdió", clama el president

MARÍA JESÚS GÜEMES ·23/05/2010 - 00:10h

El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, ayer junto a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. JUAN NAVARRO

El presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, se atribuyó ayer el mérito de liderar el PP a nivel nacional desde 2004 y afirmó que, por ese motivo, estaba siendo ahora objeto de una persecución con el caso Gürtel. Era un mensaje dirigido a los suyos, más de 2.000 afiliados y cargos de la formación regional que se dieron cita en el Palacio de Congresos de Valencia para homenajearlo tras el varapalo del Supremo, pero sonó como un toque de atención a Mariano Rajoy. A algunos de los presentes les pareció que con ello Camps no sólo recordaba al jefe de la oposición el apoyo que le brindó en su día, tras la derrota, sino que también incidía en la falta que le hacen los votos de la Comunitat Valenciana para llegar a La Moncloa.

"Nosotros asumimos una tarea complicada, enorme, hercúlea, cuando el PP de España perdió. Supimos que era la hora del PP valenciano, que España nos iba a mirar y que nuestros compañeros de partido iban a ver en nosotros una referencia inexcusable. ¿Y qué hicimos? Asumimos el reto de liderar este gran partido a nivel nacional y que estemos ya a las puertas de que el PP de España vuelva a gobernar", proclamó nada más arrancar su discurso como si Rajoy no hubiera hecho nada durante este tiempo.

Ni siquiera acudieron los diputados que están en su staff

"Nada es por casualidad"

"Es el origen de todo lo que está pasando, ¿lo entendéis? Nada es por casualidad, nada vino al azar, nada se puso en marcha porque sí. Somos la esperanza de 45 millones de españoles", sentenció para defenderse de su imputación por un presunto delito de cohecho impropio.

Tras escucharle, en el PP algunos reconocían que había perdido "definitivamente los papeles". "Primero se hace la víctima, después dice que es un montaje del Gobierno socialista y ahora que fue porque a él le correspondió asumir el liderazgo ¿No se da cuenta de que deja a Rajoy a la altura del betún?", comentaba disgustado un diputado.

La brecha entre el PP valenciano y la dirección nacional se ensanchó ayer aún más. Lejos quedan ya aquellas palabras que Rajoy pronunció en las elecciones europeas: "Creo en ti. Siempre estaré contigo, detrás, delante, a tu lado". Ayer no estaba por ningún sitio y dejó a Camps sólo en la foto. El presidente del PP tenía excusa: un acto en Catalunya junto a Alicia Sánchez-Camacho.

Nadie de la cúpula acudió a respaldarlo. Ni siquiera los diputados Esteban González Pons o Federico Trillo que forman parte también de su staff. Desde la sede nacional le quitaban hierro diciendo que era un acto de partido para celebrar la victoria de las elecciones autonómicas de hace tres años. Pero la realidad es que nadie quiso ir a dar la cara por él. En la dirección han decidido que, a partir de ahora, él se gestione sus problemas y examinan los pasos que va dando.

En el encuentro tampoco estuvo el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, que representa al sector crítico. Eso sí, acudieron varios representantes de la familia Barceló de Benidorm que comparten lazos con el ex ministro, Eduardo Zaplana.

Nadie, excepto el propio president, habló de Rajoy desde la tribuna

Ante el vacío, nadie, excepto Camps, habló de Rajoy. Los teloneros la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; el presidente de la Diputación valenciana, Alfonso Rus; la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, y el de Castellón, Alberto Fabra prefirieron centrarse en alabar a su líder y pedirle que repita como candidato en 2011. Sólo el jefe del Consell mentó su nombre y fue para decir que había hablado con él por teléfono cuando estaba de camino a Lleida. Camps dijo que lo habían hecho "conscientes" de que el uno iba a ser el próximo presidente del Gobierno y el otro, de nuevo, el de la Generalitat. En el PP se mostraban convencidos de que Rajoy tenía que estar molesto porque, entre otras cosas, nunca le ha gustado que se desvelen sus conversaciones privadas. En el fondo, la presunción de Camps se interpretó como un síntoma más de debilidad.

Poner en marcha el programa

Pero él tenía que esforzarse por mostrar justamente lo contrario: su fortaleza. "Alegría y entereza, que son su tristeza y debilidad", pidió Camps a los suyos para combatir a sus adversarios políticos. Y, de puertas para adentro, para todos aquellos que reclaman en silencio su dimisión, un aviso: seguirá al frente de su puesto y, por eso, ya ha encargado que se empiece a trabajar en el programa electoral.

Fiel a su estilo, Camps fue grandilocuente. "No saben cómo somos. No saben de nuestro orgullo, de nuestra capacidad de afrontar obstáculos. No saben que aguantamos", destacó. Para añadir, a continuación, y ya en un tono completamente épico: "Esta tierra se ha levantado de riadas, pedruscos, heladas, de malos momentos y circunstancias complicadas. Por eso estamos aquí, de pie, y miramos al futuro".

"No saben cómo somos. No saben de nuestro orgullo"

También se detuvo a hablar de la repercusión mediática. Para Camps, con "cuatro eslóganes, un titular y un pie de foto, no se puede acabar con la realidad". El presidente de la Generalitat aseguró que los suyos no utilizan "una comunicación mediatizada sino una emocional y directa, que llegue al corazón". Y en esa línea proclamó: ""Sabéis quién soy, cómo soy, cuáles son mis ilusiones y cuál es mi vocación y mi compromiso. Como todos somos una gran familia, juntos seguiremos haciendo grande esta tierra".

Los presentes no le vieron "repuesto del todo" pero sí dispuesto a aferrarse al cargo. Hay quien está convencido, después de haberle visto ayer, que podría tratar de plantar cara a Rajoy si este decidiera finalmente prescindir de sus servicios. "Cada primer minuto del día lo dedico a dar gracias a Dios y luego a mis ciudadanos", dijo para concluir tras recordar que las encuestas les dan "muy buen resultado" y garantizan que la próxima victoria será "más dulce, más grande y más vibrante".