Domingo, 23 de Mayo de 2010

Los ciudadanos y sus matices

MARCO SCHWARTZ ·23/05/2010 - 09:30h

Dejando aparte los atentados de ETA y la frustración por el fallido proceso de paz, el trago más amargo para Zapatero en sus seis años de mandato ha sido el plan de recortes del gasto social que anunció el 12 de mayo pasado. Numerosos analistas se apresuraron a proclamar el fin político del presidente del Gobierno, por entender que el ajuste el más drástico en la historia de la democracia encontraría una rotunda contestación popular.

Existen motivos para afirmar que el paquete de medidas es injusto, por cuanto se limita a atacar el déficit por la vía del gasto sin tocar los ingresos, en particular los de las grandes fortunas. Sin embargo, según refleja el Publiscopio, la percepción que los ciudadanos tienen del ajuste encierra numerosos y relevantes matices que permiten poner en entredicho los pronósticos tajantes, en uno u otro sentido, sobre el futuro de Zapatero.

Para empezar, ocho de cada diez encuestados veían necesaria la adopción de medidas extraordinarias para reducir el déficit público. Y en cuanto a las medidas adoptadas, la mayoría de los españoles las respalda en mayor o menos grado. Excepciones notables son las congelación de las pensiones (de lejos la más impopular de las medidas) y la reducción de la ayuda oficial al desarrollo (AOD). Resulta llamativo que una mayoría de votantes del PP se muestre contraria a la rebaja de la AOD, la supresión del cheque bebé o la reducción de los sueldos de los funcionarios, ya que se trata de iniciativas cercanas a las tesis conservadoras. Cabe interpretar dicha actitud como una reacción más general, y en cierto modo irreflexiva, contra Zapatero.

También merece atención la opinión de los ciudadanos sobre las fórmulas alternativas de ajuste. La inmensa mayoría incluyendo los votantes del PSOE y el PP apoya un aumento de los impuestos a los más ricos, la eliminación de ayudas a la banca y la retirada de las tropas de Afganistán. El Gobierno no se plantea salir de Afganistán ni tiene en mente retirar los fondos de ayuda al sector financiero. Tampoco el PP baraja esos escenarios. Zapatero se guarda, en cambio, la popular carta del impuesto a las grandes fortunas, que anunciará en el "momento oportuno".

El presidente está tocado, pero aún tiene margen de maniobra. El rechazo mayoritario a la huelga juega sin duda a su favor.

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