Domingo, 23 de Mayo de 2010

"En Argentina se desnudó la estafa del sistema financiero"

Leonardo Sbaraglia. Actor. Protagoniza la serie argentina ‘Impostores’, que se estrena mañana en el canal Fox Crime

 

REBECA FERNÁNDEZ ·23/05/2010 - 08:00h

El actor argentino interpreta a un timador en esta nueva ficción.

Leonardo Sbaraglia busca el riesgo en cada una de sus interpretaciones, viajando a través de sus personajes hacia destinos emocionales desconocidos. Su papel en la serie Impostores, que mañana estrena el canal de pago Fox Crime (21.30), le ha llevado a interpretar a un estafador que se busca la vida como puede. Sin embargo, para Sbaraglia, la mejor forma de salir adelante en un contexto de crisis viene de la lucha social, no de la mentira.

La serie que protagoniza se inspira en la película Nueve reinas', proyecto al que estuvo vinculado, pero que finalmente tuvo que rechazar. ¿Es su oportunidad para retomar ese personaje perdido?

No pude hacer Nueve reinas por venir a España a hacer Intacto. No me arrepentí de haber hecho esta película, al contrario fue maravilloso para mí, pero sí me dio mucha pena no haber podido hacer Nueve reinas. De alguna manera, esta serie es un resarcimiento, un modo de quitarme un poco la espina.

La serie tiene una mayor dosis de humor absurdo que la película.

Sí, la diferencia es esa. Nueve reinas está contada de una manera más realista y la serie está más virada al humor. Sus protagonistas son un poco torpes, y las cosas les terminan saliendo bien, pero de casualidad.

¿Por qué los impostores son tan atractivos para la televisión y el cine?

Porque son situaciones dramáticas muy interesantes de contar. Un ejemplo es Ocean's Eleven. ¿A quién no le gustaría estafar a un casino o a un banco? El espectador empatiza con personajes que pueden realizar acciones que la gente normal no puede hacer. Además, en este caso, lo atractivo de los personajes es que son actores al mismo tiempo, se la pasan simulando y jugando a ser otros, y eso también es muy atractivo para un actor.

En un momento como el actual, ¿es necesario ser un impostor en casi todos los ámbitos para salir a flote?

Sí, hay algo de eso. Pero creo que fundamentalmente para salir a flote hay que luchar. Una de las cosas interesantes de la experiencia argentina fue que la gente aprendió a luchar de maneras muy originales. Mucha gente decía: "Ya sé que en este mundo nunca voy a ser rico, por lo menos voy a salir a hacer lo que quiero", y muchos salieron a luchar por su identidad, por su deseo, al margen de las condiciones económicas. Además, de alguna manera, en Argentina se desnudó la mentira de la institución financiera, la estafa a la cual fuimos sometidos durante tantos años. Este sistema nos chupa la sangre todo el tiempo. Esta mentira de que vivimos en un mundo perfecto en el que puedes comprarte tu casa de 500.000 euros y crees que vas a poder pagarla, siempre y cuando pagues un interés altísimo. El sistema financiero no pretende que el mundo sea más humano, sino ganar más dinero, y construye a las personas con esa ideología, como instrumentos del sistema capitalista. En este momento lo que está pasando es que el sistema capitalista se está reestructurando y funciona porque hay una parte del mundo que es pobre. De lo que estoy seguro es que en esta reestructuración los que más tienen van a seguir teniendo y, quizás, más que nunca.

¿Cómo se está viviendo la crisis en Argentina?

Se está pudiendo sortear gracias al tipo de política que se está teniendo. Pero hay una crisis de intereses, se han puesto de manifiesto los dos modelos de país que se quieren. Uno que está todavía enraizado con muchas cosas de la dictadura, y un país que quiere despegar de eso, que ha logrado abolir las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que sigue juzgando a sus militares.

¿Por qué vive a caballo entre Argentina y España?

Aunque en los últimos años he trabajado más en Argentina, la idea no es dejar de trabajar aquí. Mi vida me va llevando hacia donde va el trabajo que más me interese. Aquí tenía unos seis o siete proyectos que han pinchado.

¿Por la falta de dinero?

Exacto. Pero tengo la suerte de que lo que he hecho en Argentina también se ve aquí porque son coproducciones.

¿Por qué le gusta buscar el riesgo en sus trabajos?

Porque a uno no le gusta hacer otra vez lo que ya sabe hacer. Cada trabajo tiene una lógica que uno tiene que descubrir. Es interesante tener la alternativa de ir hacia diferentes experiencias.