Domingo, 23 de Mayo de 2010

Larga vida al príncipe

Una nueva entrega de 'Prince of Persia' relanza la franquicia coincidiendo con su estreno en cine

JESÚS ROCAMORA ·23/05/2010 - 08:00h

El principito, luciendo una de sus facultades acrobáticas preferidas: correr por las paredes.

Cuando Ubisoft relanzó por última vez la franquicia Prince of Persia en 2008, incomprendida por crítica y público, una cosa quedó clara por encima de debates sobre si era demasiado fácil o si se había entregado sin control al jugador casual: este príncipe, parlanchín, chuletilla y hasta ligón, pedía a gritos una película propia. No, mejor: una trilogía. Su estilo parecía no ocultar estar inspirado en el Johnny Depp de Piratas del Caribe, como una suerte de Jack Sparrow en Las mil y una noches, acróbata, sobrenatural y romántico, aunque menos afeminado. Disney debió pensar lo mismo y encargó a Jerry Bruckheimer, responsable de la trilogía de Piratas del Caribe, su adaptación a la gran pantalla. Como era de esperar, también llega a la pequeña pantalla una nueva entrega con aroma a videojuego oficial de la película, para enganchar a los recién llegados y a las consolas de nueva generación: Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas.

Por si había dudas, esta actualización es una vuelta a la segunda edad dorada de la franquicia (la que va de 2003 a 2005 en PlayStation 2, conocida como la Trilogía de las Arenas del Tiempo) que, según el productor Graeme Jennings, "es la favorita tanto de los desarrolladores de Ubisoft como de los fans de la saga". Cronológicamente (esto está empezando a parecer el culebrón Zelda y hay que poner orden entre tanta trama y subtrama), su historia está situada entre los hechos ocurridos en Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo (2003) y El Alma del Guerrero (2004) y no está relacionada directamente con la película protagonizada por Jake Gyllenhaal. Empujado a ayudar a su hermano Malik del asedio a su palacio, el príncipe toma contacto con el poder ancestral de la Arena para evitar la destrucción del reino, un poder que tanta diversión ha dado a los jugadores.

Su historia no tiene nada que ver con la de la películade Jake Gyllenhaal

En esencia, el poder de la Arena permite al jugador controlar el tiempo, lo que influye en cómo se desarrolla la partida: el ejemplo más claro de su utilización es cuando el príncipe falla y, tras un salto, cae al vacío y se dirige así a una muerte inevitable. Pulsando un botón, el jugador puede retroceder el tiempo, como una película que rebobinamos hasta el momento preciso. Su uso es limitado.

El poder de los elementos

Pero Las Arenas Olvidadas también trae algunas novedades. Notable es el uso de elementos como el agua, que podemos utilizar para llegar a sitios en principio inalcanzables. ¿Cómo? Congelándola, lo que permite correr por ella y utilizar chorros como columnas y plataformas. El príncipe puede también utilizar en su beneficio otros elementos más ofensivos, como el fuego y el viento. El de tierra permite al jugador volver a crear zonas destruidas, muy útil en todo plataformas.

Entre las novedades está el uso que hace de elementos como el agua o la tierra

Con todo, este Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas no es una reinvención del mito: es más bien una continuación, la prueba de que es inmortal y que esta no será la última reencarnación. Funciona mejor como un plataformas en el que hay mucho de rompecabezas (palancas, baldosas que pisar para abrir puertas, etc) que como fluido juego de acción acrobática (pocos movimientos, pocos enemigos). Pero eso ya lo sabíamos. Así que un suspenso en cuanto a sorpresa, y un notable en atletismo.