Domingo, 23 de Mayo de 2010

Una sola especie protege a todo un ecosistema

Las grullas del embalse de Talaván (Cáceres) motivan un plan de conservación

MARTA DEL AMO ·23/05/2010 - 08:15h

Una de las especies plantadas. - Fundación Global Nature

El lince ibérico corre un grave peligro de extinción, y son muchos los esfuerzos que se realizan para evitar que este felino desaparezca. Por ello, lugares como el Parque Nacional de Doñana se gestionan con mimo para asegurar que su hábitat se mantenga de forma adecuada para ellos, y el lince se ha convertido en una especie bandera o paraguas que no sólo fomenta su propia conservación, sino también la del hábitat que la acoge. Lo mismo sucede con las miles de grullas (Grus grus) que cada otoño llegan al embalse de Talaván (Cáceres) desde el norte de Europa y que utilizan este hábitat como dormidero hasta continuar con su travesía migratoria. "La grulla es nuestra especie paraguas, su presencia estimula la conservación del entorno", explicó el director de la Fundación Global Nature, Eduardo de Miguel, durante la reciente presentación de un proyecto de restauración en la zona.

En la comarca cacereña de Cuatro Lugares, esta organización de conservación medioambiental ha llevado a cabo un plan de reforestación en el entorno de este embalse, designado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y parte de la Red Natura 2000. En sus 7.303 hectáreas habitan 22 grupos incluidos en la Directiva Aves, como la avutarda, catalogada como especie vulnerable por la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, y el fumarel común.

Se han plantado 6.000 ejemplares de árboles y arbustos

Corredor ecológico

La ONG ha seleccionado este lugar, no sólo por la fauna que habita en él, sino también por su labor de unión entre la ZEPA de Las Dehesas de Monfragüe y la de Los Llanos de Cáceres. "Esta área actúa como corredor ecológico entre dos ZEPA mayores, lo que fomenta el paso de la fauna entre una y otra", afirma la coordinadora del proyecto de la ONG, Amanda del Río. En colaboración con la Fundación Banco Santander, que ha destinado 72.000 euros al proyecto, la Fundación Global Nature ha reforestado la zona con 6.000 especies arbustivas y arbóreas autóctonas.

"La nueva vegetación servirá de hábitat y refugio a las especies de la zona y les proveerá de alimento", explica De Miguel. Pero además, estos árboles y arbustos servirán de pantalla para evitar las avenidas de los arroyos y el consecuente aporte excesivo de sedimentos al embalse, ya que antes del proyecto "la zona, rodeada de fincas privadas, se centraba en la ganadería, lo que genera un espacio poco arbolado", añade.

Cada otoño miles de grullas visitan el entorno en su viaje migratorio

La ONG ha utilizado 15 tipos de vegetación en la reforestación para crear varios nichos ecológicos diferentes que sirvan de hábitat al mayor número de especies. Otra de las labores del proyecto ha consistido en la instalación de cuatro islas flotantes que evitarán la depredación de las nidadas de aves acuáticas. Además, el programa ha contado con una parte de sensibilización y educación ambiental, con charlas y cursos para la población.

Entre el material difundido, un cartel explicativo sobre las grullas recibe a los visitantes al embalse. En él se compara el desarrollo embrionario de esta ave con el de los humanos, para concienciar a la sociedad "de que estos animales no son tan diferentes de nosotros", concluye De Miguel.

 

 

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