Jueves, 20 de Mayo de 2010

A veces, los investigadores tienen que ir a la montaña

Reuters ·20/05/2010 - 19:07h

Por Frederik Joelving

La ciencia ya es suficientemente desafiante en un laboratorio confortable: propuestas ilimitadas de subsidios, experimentos fallidos y presión para publicar.

Pero, ¿qué ocurre si se quiere estudiar qué sucede con los pulmones de los montañistas? No hay otra forma de hacerlo que subir a la montaña.

En el 2005, el equipo de Konrad E. Bloch, del Hospital Universitario de Zurich, en Suiza, reunió a 35 montañistas sanos para lo que parecía más una aventura que un estudio médico.

El grupo voló a Islamabad en julio y luego viajó en ómnibus durante cinco días hasta el monte Muztagh Ata, de 7.546 metros de altura, en China.

Bloch, de 50 años en ese momento y con una sola experiencia previa de alpinismo, dijo que podía tolerar la altura. Pero no fue tan sencillo. "Fue un desafío porque, como investigador, tuve que levantarme una hora antes que el resto y organizar los equipos", contó.

El equipo dividió a los montañistas (el mayor tenía 65 años) en dos grupos, que ascendieron a distinta velocidad. Diecisiete no llegaron a la cima: en el camino sufrieron el mal de montaña, agotamiento y tuvieron que regresar al campamento.

Algunas noches, durante las tres semanas de ascenso, los montañistas usaron una camisa de alta tecnología con sensores incorporados para medir su respiración, latidos y nivel de oxígeno en sangre.

El esfuerzo valió la pena. En el estudio publicado online en el American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, el equipo informó que los niveles de oxígeno aumentaban a medida que los montañistas se acostumbraban al ambiente adverso, pese a las alteraciones respiratorias en la altura.

De hecho, los llamados ciclos respiratorios periódicos, en los cuales los montañistas hacen varias inspiraciones profundas, luego respiran normalmente o dejan de respirar por segundos, aumentaron con buen resultado.

"Hay que reconocer que esos ciclos respiratorios son un subproducto desafortunado de una buena adaptación general", dijo el doctor Martin Burtscher, presidente de la Sociedad Austríaca de Medicina de Montaña, que no participó en el estudio.

"Estos resultados tranquilizan a los montañistas porque demuestran que los ciclos son algo normal en la altura", agregó Burtscher, de la Universidad de Innsbruck.

"De todos modos, no hay que olvidar que la altura es un ambiente hostil para la vida humana y que los ciclos respiratorios alteran la calidad del sueño", advirtió.

FUENTE: American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, online 4 de mayo del 2010.

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