Jueves, 20 de Mayo de 2010

Un golpe de película para un museo sin seguridad

El robo de cinco pinturas capitales del siglo XX, de Picasso, Matisse, Modigliani, Braque y Léger, revela una increíble cascada de errores en el Museo de Arte Moderno de París

ANDRÉS PÉREZ ·20/05/2010 - 11:56h

París y el mundo se despertaron ayer con cinco obras maestras menos. La ciudad museo, capital del arte que encandila a turistas y amantes de la cultura, vivió su jornada más trágica al descubrirse, poco antes de las siete de la mañana, una cadena y un cristal de una ventana rotos. Eran la cadena y el cristal que amparaban, en el Museo de Arte Moderno de la Villa de París, nada menos que unas 8.000 piezas representativas de las principales corrientes artísticas del siglo XX.

El o los ladrones optaron por llevarse un Picasso, un Matisse, un Modigliani, un Braque y un Léger. Resultado: probablemente el mayor botín de la historia de la ciudad.

Es un robo que afecta al "patrimonio cultural universal"

Los policías de la Brigada de Represión del Bandidaje (BRB) y los agentes judiciales de la Oficina Central de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales (OCBC) andaban ayer con los dientes afilados desde primera hora de la mañana buscando las pruebas materiales dejadas en el museo, situado en el Palais de Tokyo de la colina del Trocadero, frente al Sena y la Torre Eiffel.

También preguntaron en círculos de selectos marchantes de arte y metieron las narices en lugares menos nobles, como los tugurios del norte de la ciudad. E incluso en lugares aún peores: los frecuentados por los círculos anarco-artísticos de La Mexicaine de Perforation y de los Untergrunten, colectivos que, para efectuar sus eventos clandestinos, disponen de las llaves de sótanos y tejados de todo el complejo del Trocadero. No porque ellos pudieran ser los autores. Imposible, dado el amor que sienten por un lugar en el que penetran con regularidad para efectuar proyecciones libres. Sino porque quizás podrían proporcionar alguna pista sobre si alguien había manifestado una curiosidad excesiva por sus conocimientos de estos lugares.

Sólo obras maestras

"Los fallos del sistema de seguridad serán investigados"

El propósito preciso de el o los ladrones de la noche del miércoles y la madrugada del jueves ha dejado patidifusos a los policías. Objetivo: la banda se ha llevado, con una precisión quirúrgica, sólo obras maestras. Se trata de Le pigeon aux petits pois de Pablo Picasso, La pastorale d'Henri Matisse, L'olivier près de l'Estaque de Georges Braque, La femme à l'éventail de Amedeo Modigliani y Nature morte aux chandeliers de Fernand Léger. Es decir, un botín de un valor objetivo incalculable, por estar todas esas obras fuera del mercado desde hace décadas. Un botín de difícil introducción en el mercado clandestino si no se trata de un robo por encargo.

Ayer, una fuente judicial citada por la AFP apostó que el valor de las obras sustraídas se elevaba a unos 500 millones de euros, lo que haría de este el robo más grave de la historia de Francia y del Patrimonio de la Humanidad. Horas más tarde, oficialmente, y quizá para quitar hierro al asunto con vistas a una negociación, el Ayuntamiento de París, responsable del Museo, evaluó lo robado a entre 90 y 100 millones de euros.

También el modus operandi ha sorprendido a los expertos. Según quienes han visto las grabaciones de vídeo de las cámaras de seguridad del Palais de Tokyo versión no confirmada de momento por la policía, un solo individuo vestido de negro y enmascarado penetró reventando la ventana, también rompiendo con una gigantesca pinza la cadena que cerraba una reja, y forzando la puerta de acceso.

Los responsables no confirmaron si el museo disponía de alarma

Después, según lo revelado por la policía, cortó con un cúter las telas para separarlas de los marcos. Y de él nunca más se supo. Ayer se desconocía al cierre si la grabación de vídeo tomó también la salida.

Problemas de seguridad

Hay dudas sobre las medidas de seguridad del centro, sobre todo después de que sus responsables se negaran a confirmar si el museo disponía de una alarma. Según el diario Le Parisien, el sistema de alarma del museo no funcionó en el momento clave, y esa avería había sido señalada hace meses en la agenda organizativa del servicio. Además, según la radio privada RTL, los tres vigilantes que, entre otras cosas, están pendientes de lo que graban las cámaras de seguridad, tampoco vieron nada.

El Ayuntamiento de París restó cuantía al valor de las obras

El teniente de alcalde de Cultura, Christophe Girard, subrayó que "los fallos del sistema de seguridad serán investigados por la policía", pero estimó que el robo se efectuó "con un nivel de sofisticación extrema, que permite pensar en una operación a gran escala".

El alcalde de París, Bertrand Delanoë, se declaró "consternado" y "particularmente entristecido y conmocionado por este robo", que considera "un atentado intolerable al patrimonio cultural universal de París".

Para facilitar los análisis de la policía científica, el museo quedó cerrado ayer hasta nueva orden. El visitante se encuentra ahora con una simple hoja en la puerta dorada de la entrada principal en la que se lee: "Cerrado por razones técnicas".

Los cuadros robados pertenecían al llamado "recorrido histórico" de este museo. El inmenso Palais de Tokyo, de estilo Art Déco inaugurado en 1937, cuyo Museo de Arte Moderno fue abierto en el ala este en 1961 y renovado por completo en 2006, estaba ayer un poco más vacío.

La explicación de los fallos en cascada del sistema de seguridad, que hacen que el relato oficial de la noche pasada en el Museo se parezca a Una noche en la ópera de los Hermanos Marx, tiene la virtud de entroncar con una vieja tradición conocida y tópica de los museos parisinos del sector del Trocadero: son un auténtico gruyère. La banda de artistas ácratas de La Mexicaine de Perforation y de los Untergrunten así lo demostró entrando y saliendo a sus anchas para organizar exposiciones nocturnas salvajes y sesiones de cine clandestinas a lo largo de la última década. Sin robar nada.

Un destino incierto

Lo que no cuadra con esa hipótesis del desmadre es el trabajo de la banda. Limpio y prácticamente sin errores, para unas pinturas célebres que sólo pueden tener tres tipos de destinatarios. Las hipótesis van desde la que afirma que un supercoleccionista multimillonario ha encargado y financiado el robo, hasta la que sostiene que todo ha sido una maniobra política para ridiculizar bien a la Villa de París, bien a la policía de Nicolas Sarkozy, bien a Francia como nación faro de la cultura. Incluso podría tratarse de un ladrón especializado en las negociaciones con las compañías de seguros, dispuesto a devolver las obras maestras discretamente a cambio de una jubilación confortable.

En diciembre pasado, la OCBC desmanteló una red compuesta por un comisario y ocho empleados de la célebre casa de subastas del Hotel Drouot. En el ámbito de una investigación sobre tráfico de objetos robados que este grupo hacían tramitar y vender, la policía acabó descubriendo una joya: el Paysage Marin sous Ciel d'Orage, un cuadro de Gustave Courbet estimado en 900.000 euros y robado en 2004 a un coleccionista privado.