Miércoles, 19 de Mayo de 2010

Emilio Botín niega que el Santander pagara a Garzón

Desvincula el patrocinio de cursos de las causas contra el banco

ÁNGELES VÁZQUEZ ·19/05/2010 - 14:18h

El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, negó ayer ante el magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena haber hablado en algún momento de financiación con el juez Baltasar Garzón o haber patrocinado los cursos que impartió en Estados Unidos para que él recibiera algún tipo de beneficio económico. Aseguró que habría patrocinado esos cursos en la Universidad de Nueva York con independencia de quién hubiera sido su promotor, es decir, tanto si la propuesta partía de Garzón como si la hubiera sugerido cualquier otra persona.

Botín explicó que por el importe del patrocinio, alrededor de 300.000 euros, la responsabilidad de tomar la decisión recaería en el entonces director financiero de la entidad en Estados Unidos, Gonzalo de las Heras.

Asegura que habría financiado los cursos con o sin el juez

A preguntas del instructor, que ha llevado el peso del interrogatorio, el testigo explicó que conoce a Garzón desde que fue secretario de Estado, cuando se reunió con él por el interés que tenía en fijar criterios de cara al blanqueo de capitales. Desde entonces, ha tenido algún contacto personal pero negó que su relación fuera de amistad.

Respecto a la propuesta para patrocinar los cursos que "por deferencia" le comunicó De las Heras en una nota interna, en la que este la define como "importante aunque ambiciosa", Botín explicó que no le sorprendió, porque el banco que preside colabora con más de 800 universidades en más de 25 países. La de Nueva York era especialmente importante; por eso, se acabó firmando un convenio de colaboración estable con ella, explicó.

Señaló que la nota se justifica "por el relieve internacional" que tenía el curso, con presidentes y ex presidentes del Gobierno entre los invitados. No descartó que incluyera una partida económica.

Dice que la gestión fue del responsable del banco en EEUU

Ignoraba que habría querella

En este procedimiento se acusa a Baltasar Garzón de un delito de cohecho, por el patrocinio de los cursos que impartió en Estados Unidos, y otro de prevaricación por haber archivado, con el informe a favor del fiscal, una querella presentada contra Botín, después de que el juez se reincorporara a la Audiencia Nacional.

El presidente del Santander aseveró que la existencia de procedimientos penales contra él en la Audiencia no determinó el patrocinio de los cursos, porque en los últimos años hubo más de 30 distribuidos por distintos juzgados españoles. En la Audiencia Nacional estaba el de las pensiones de crédito del Santander, en el que el Supremo acabó estableciendo la llamada doctrina Botín, que libró al presidente de la entidad del banquillo al no considerar suficientes a las acusaciones populares para celebrar el juicio. El otro procedimiento era el de las pensiones millonarias de ex directivos del banco tras su fusión con el Banco Central Hispano. Ninguno de ellos tuvo ninguna relación con Garzón.

Por eso, en relación con la querella de la que se acusa al juez, Botín dijo que consideraba que ya había pasado "lo peor" y que ignoraba que se fuera a presentar. Insistió en que se enteró de que había sido interpuesta a través del cauce judicial habitual.

Y respecto a las cartas que Garzón le dirigió con un "querido Emilio", el presidente del Santander, al igual que hizo en su día el propio Garzón, le quitó importancia. Aseguró que él también se dirige así a muchas personas que no conoce personalmente e insistió en que sólo habló con Garzón de los cursos y no del patrocinio.

El instructor no dejó preguntar a los abogados de la acusación, por no tener relación con el caso, por las cuentas de la viuda del dictador Augusto Pinochet y si el Santander patrocinó conferencias de Garzón este año.

En contra de lo que suele ser habitual cuando se trata de testigos citados por el Supremo, Botín se marchó de la sede judicial evitando la puerta por la que había entrado, lo que le permitió eludir a los periodistas que esperaban su salida.

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