Martes, 18 de Mayo de 2010

Turquía y Brasil alientan la vía diplomática con Irán frente a la amenaza de sanciones

EFE ·18/05/2010 - 10:48h

EFE - El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, durante la rueda de prensa que ofreció tras la VI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, América Latina y Caribe.

El primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, pidió hoy a la comunidad internacional que dé una oportunidad a la diplomacia en el contencioso con Irán sobre su programa nuclear, convencido de que el acuerdo alcanzado con Teherán, con mediación de su país y Brasil, puede conducir a una solución negociada.

"Insto a la comunidad internacional a respaldar esta declaración final, que tendrá mucho efecto para la paz internacional", dijo Erdogan en una conferencia de prensa en Madrid, donde hoy participó en la VI Cumbre UE-América Latina y el Caribe, en su condición de candidato a una futura integración en la Unión Europea.

El dirigente turco, que junto con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, suscribió el acuerdo con el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, se pronunció abiertamente en contra de la imposición de sanciones a Irán, porque dijo "nunca funcionan".

Su petición a la comunidad internacional se produjo solo minutos antes de que la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton anunciara un acuerdo entre los países del Consejo de Seguridad de la ONU para sancionar a Irán.

Con ese fin, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad -EEUU, Rusia, China, Francia y Reino Unido-, más Alemania, que forman del grupo 5+1 que negocia con Teherán sobre su programa nuclear, estudian hoy una nueva resolución que endurece el régimen de sanciones a ese país.

El contencioso en torno al programa nuclear iraní irrumpió hoy en la cumbre euro-latinoamericana con la presencia de dos de los artífices del acuerdo alcanzado ayer lunes con Teherán.

Brasil hizo saber hoy en Madrid que desea mantener el protagonismo diplomático que ha adquirido en este asunto al expresar su deseo de participar, junto con Turquía, en las negociaciones del grupo 5+1.

El asesor para Asuntos Internacionales de la Presidencia brasileña, Marco Aurelio García, fue el encargado de transmitir este mensaje mientras Erdogan lanzaba su llamamiento a favor de la vía diplomática en una conferencia de prensa a escasos metros.

Según el asesor de Lula da Silva, "sería normal y deseable" que Brasil y Turquía pudieran participar en una buena parte de las negociaciones, aunque -dijo- no hay ninguna "pretensión de formar un nuevo grupo".

"No creo que sea cosa de formalizar un G-8", aclaró García, quien también recordó que Turquía y Brasil son miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Con el acuerdo tripartito, lo que se pretende es "en primer lugar impedir las sanciones y salir del enfrentamiento hacia la negociación", detalló.

El primer ministro turco explicó los términos del acuerdo alcanzado, que contempla que Turquía se haga cargo de 1.200 kilos de uranio iraní poco enriquecido mientras que, a cambio, Irán recibirá 120 kilos de uranio altamente enriquecido.

Para EEUU y la Unión Europea el acuerdo no aclara todas las dudas sobre el carácter pacífico del programa nuclear de Irán.

Sobre esas reticencias, Erdogan insistió en dejar trabajar a la diplomacia, esa "potente varita mágica".

No obstante, reconoció que Irán se enfrenta a la que quizás será su última oportunidad de evitar la reprobación de la comunidad internacional al afirmar que la mayor garantía del acuerdo alcanzado en Teherán es el acuerdo mismo, ya que si no lo cumple, Irán quedará completamente aislado del resto de la comunidad internacional.

El conflicto sobre el programa nuclear iraní surgió a finales de 2002, después de que satélites estadounidenses captaran las instalaciones nucleares iraníes de Arak y Natanz desconocidas hasta entonces.

Teherán aceptó entonces las inspecciones de los expertos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y comenzó un largo proceso que todavía sigue abierto con la amenaza de endurecer las sanciones que pesan sobre Irán, que niega las acusaciones de que con su programa nuclear busque dotarse de armas atómicas, como sospechan EEUU y otros países.