Martes, 18 de Mayo de 2010

Fito Páez confía a Madrid sus secretos más íntimos

EFE ·18/05/2010 - 04:30h

EFE - Fito Páez comenzó su gira española en el escenario del Teatro Lope de Vega con el directo de "Confía", su último trabajo, en una actuación envuelta en la dramatización del cantautor, que mostró, junto a una banda de siete músicos de altura, su cara más honesta. EFE/Archivo

Fito Páez comenzó su gira española en el escenario del Teatro Lope de Vega con el directo de "Confía", su último trabajo, en una actuación envuelta en la dramatización del cantautor, que mostró, junto a una banda de siete músicos de altura, su cara más honesta.

Pasadas las nueve de la noche se desató la tormenta perfecta cuando Paéz apareció sobre el escenario con su traje blanco inmaculado, fue entonces cuando gran parte del público se animó a levantarse de su butaca para bailar rock and roll. Muchos de ellos jamás volvieron a recostarse sobre los cómodos asientos de terciopelo rojo.

"Folies Verghet" fue la mecha que encendió la locura del genio argentino, una canción que pertenece al lejano álbum La, La, La (1986) y que consiguió poner el teatro patas arriba.

De la nostalgia pasamos al presente, porque "Tiempo al tiempo" y "Confía" fueron los siguientes temas escogidos por uno de los grandes compositores del imaginario argentino.

En "Tiempo al tiempo" retrocedemos hasta la infancia, llena de vivencias de un "pibe" que soñaba con canciones y poemas. Se trata del mismo niño que creció recibiendo buenos consejos de su familia y que ahora, pasados los años, se ha convertido en la persona que tiene que darlos.

Como si de una cita a ciegas en un piano bar se tratara, el público fue enamorándose del estilo inconfundible del concertista, que certificó que los lugares íntimos como el Lope de Vega son el mejor escenario para compartir canciones tan emocionalmente destructivas como el archiconocido "Llueve sobre mojado".

Para entonces "London Town" propagó una niebla espesa que fue envolviendo poco a poco a la platea, que captó perfectamente la hermosa tristeza a la que se refiere el argentino en una de las mejores canciones de su última obra.

Sin embargo, "Circo Beat" y "Limbo Mambo" dieron nuevos bríos a la actuación de Páez y sus siete acompañantes. La primera fue de las más celebradas del conciertos, mientras que la segunda es una muestra de la capacidad del narrador de historias para generar sentimientos positivos.

"Ahora algo suavecito, que no menos intenso", se justificó Páez en el tiempo que transcurrió entre ambas canciones, opuestas en lo que a sentimientos y estado de ánimo se refiere.

"Limbo Mambo", una canción hermosa por su calidez, es una especie de paseo por una playa más que desierta, donde "sólo se trata de caminar" acompañados por una buena bossa nova. Y es que hay algo de autobiográfico y algo ficticio en las letras del cantante de Rosario, pero sólo él sabe qué cosa pertenece a cada uno de estos dos mundos.

"El Diablo de tu corazón", "Al lado del camino" y "Tumbas de la gloria" se vieron beneficiadas por la gran interpretación del artista, que terminó contangiando al público sus espasmódicos movimientos sobre el escenario.

Del repertorio de Paéz podríamos quedarnos con "Ciudad de los pobres corazones", una verdadera joya del rock argentino que hizo coger la guitarra eléctrica al propio Páez por primera vez en todo el concierto.

Cuando faltaba poco para que la función concluyese, comenzaron los saludos con olor a despedida: "¡Buenas noches Líbano!, ¡Buenas noches Kiev!, ¡Buenas noches Medellín!, ¡Buenas noches Santiago!, ¡Buenas noches Casablanca!, ¡Buenas noches Madrid!, ¡carajo!", gritó el maestro de ceremonias del impoluto traje níveo.

Con Piazzola y Charly Parker en el recuerdo bajó el telón del Lope de Vega y puso fin a una noche "argentinizada" en Madrid, justo un día después de que se celebraran en la Gran Vía numerosos actos para festejar la Revolución de Mayo.

Javier Fernández Jódar