Martes, 18 de Mayo de 2010

"Soy esclavo de la ley, pero de una ley universal"

Galardón en París de juristas y políticos

ANDRÉS PÉREZ ·18/05/2010 - 01:00h

París arropó ayer a Baltasar Garzón en un acto celebrado en el Instituto de Estudios Políticos, la célebre escuela superior apodada como Sciences Po. La institución, cantera y foro de la política francesa, fue el escenario de la entrega al magistrado del Premio Libertad y Democracia. "Agradezco estas muestras de cariño", señaló el juez emocionado.

Para Human Rights Watch Europa, "esto será un paso adelante"

Juristas y políticos de peso, como el ex primer ministro Dominique de Villepin, decidieron desde el comité de padrinos de la asociación Joven República otorgar a Garzón la primera edición de su Premio René Cassin Libertad y Democracia. Villepin quiso abrazar a Garzón, sentarse al lado del magistrado que recibía un galardón como "recompensa" por "su combate por la defensa de los valores democráticos en un entorno hostil".

Luis Moreno Ocampo, el fiscal general de la Corte Penal Internacional que sigue reclamando a Garzón como asesor, fue quien pronunció el discurso previo a la entrega del premio. Pero fue la ex jueza Anticorrupción franco-noruega Eva Joly la que elevó la línea de defensa. "El Consejo del Poder Judicial no ha querido dejarle una salida honrosa", subrayó Joly, en referencia a la suspensión del juez. "Se puede estar triste y sorprendido al ver que el juez más emblemático y conocido de España sufra este trato", agregó. "Garzón ha chocado con jueces muy conservadores y muy poderosos", detalló. "Para toda una generación de juristas, Garzón es el juez que condujo casos verdaderamente difíciles de corrupción y que ayudó a imponer la justicia universal", señaló.

La ex ministra francesa de Justicia Elizabeth Guigou resaltó que tras la acción contra Augusto Pinochet en 1998, "todo dictador sabe que no se encuentra seguro en ningún lugar del planeta".

El momento simpático arribó cuando un joven hispano-chileno, Hernán Garcés, estudiante de Derecho Hispano-francés en la Complutense y en la Sorbona, arrancó el aplauso más nutrido antes de la salva que envolvió a Garzón a su llegada y a su salida de Sciences Po. El joven, ex alumno de Garzón, agarró el micro y espetó: "¡En este momento no hay justicia en España y nos sentimos desprotegidos! ¡Gracias, París, por distinguir a Garzón!".

Un momento "difícil"

El magistrado recogió el galardón en unas "circunstancias especiales y difíciles" para él, reconoció. Evitó cargar directamente contra el Poder Judicial. Sí justificó toda su trayectoria: "Hoy me constituyo en defensor de la utopía", dijo primero. "Soy juez, y por tanto un hombre del derecho y para el derecho, y por eso, como decía Cicerón, un esclavo de la ley, pero de una ley universal". También se refirió a las dictaduras, al peligro de que queden impunes, y eso es "una renuncia de los estados de derecho". Una velada crítica a España, que no le ha dejado perseguir los crímenes del franquismo.

El juez abogó por "una nueva conciencia universal" que logre una "conciencia común de los derechos humanos". La lucha por ellos "no es algo caduco", recordó.

El acto de ayer no fue más que el comienzo. El Ayuntamiento de París acogerá hoy a Garzón para escenificar el apoyo de la Ciudad Luz. "Creo que los que pensaron que atacando a Garzón aplastaban la búsqueda de memoria histórica, se equivocaron. Esto va a terminar siendo un paso adelante", explicó Reed Brody, portavoz de Human Rights Watch Europa.