Martes, 18 de Mayo de 2010

Bardem rescata a Iñárritu del infierno

'Biutiful' desborda las salas del festival en medio de una gigantesca expectación

CARLOS PRIETO ·18/05/2010 - 08:00h

AFP - Alejandro González Iñárritu y Javier Bardem arrastraron masas en su paso ayer por Cannes.

En el principio fue la histeria. 8.00 de la mañana. Media hora antes del pase de prensa de Biutiful, coproducción española de Mod, compañía de Fernando Bovaira, una turbamulta de periodistas se agolpaba a la entrada del Palais de Festivals.

Como quiera que entrar aquí en una sala es casi tan complicado como facturar en un aeropuerto, a los cinco minutos empezaron los brotes nerviosos: "Nos vamos a quedar fuera", gritaba una angustiada periodista italiana en pleno ataque de pánico por la sola idea de perderse el último filme del mexicano Alejandro González Iñárritu, que compite por la Palma de Oro.

"Fue todo un reto narrar de un modo lineal", señala Iñárritu

Como ya ocurrió el pasado año con los Malditos bastardos de Tarantino, en el último momento un guardia de seguridad tuvo que anunciar a grito pelado que iba a haber un segundo pase en otro cine, provocando una estampida dantesca: reporteros de todo pelaje y condición (incluidos conocidos maduritos con camisa y pantalón de pinzas) comenzaron a correr despavoridos hacia la nueva ubicación, saltando como gamos por encima de vallas y setos.

La proyección improvisada, igualmente abarrotada, comenzó con 40 minutos de retraso. Moraleja: Iñárritu y Bardem. Bardem e Iñárritu. Nadie levanta ahora mismo tanta expectación en el cine mundial. Que se dice pronto.

Es la primera vez que Iñárritu trabaja sin su guionista de cabecera, Guillermo Arriaga. El dúo mexicano se tiró los trastos a la cabeza tras triunfar con tres puzles corales: Amores perros, 21 gramos y Babel. Y algo ha cambiado. Biutiful está narrada sin saltos. "Quería explorar otros métodos narrativos. Fue todo un reto narrar de un modo lineal. Ya no tenía dónde esconderme", explicó Iñárritu en un encuentro con la prensa española. Y más cambios: todo el peso de la trama recae sobre los hombros de un solo hombre. "Escribí la película pensando en Javier", contó el director.

"Uxbal es un tipo intenso que conoce la explotación", dice Bardem

Bardem es Uxbal, un tipo que trata de sacar adelante a su familia en unas condiciones infrahumanas. Vive en un barrio marginal de la periferia barcelonesa. Y trabaja de conseguidor: puede enviar mano de obra barata inmigrante para trabajar en una obra o sobornar a un policía para que no moleste a los vendedores del top manta, que se lo agradecen con una parte de sus beneficios. También tiene graves problemas físicos y sentimentales. "Uxbal es un personaje intenso que ha conocido la corrupción y la explotación", razonó Bardem.

Lejos del centro

La ciudad que muestra Iñárritu no sale en las guías turísticas: infraviviendas, marginalidad, ilegales hacinados aquí y allá. "Santa Coloma, Badalona, El Raval En los suburbios se está formando una comunidad vibrante y diversa. Hay gente que no quiere ver esta realidad, pese a que está redefiniendo a la sociedad europea", comentó el director. "Ambas Barcelonas existen: la de Vicky Cristina Barcelona y la de Biutiful. No existen la una sin la otra. Una alimenta a la otra y viceversa", contó el actor a los periodistas españoles.

Filmar lo que nadie quiere ver es una misión loable, sin duda. El problema es cómo hacerlo. Hay mil maneras diferentes. Y el director mexicano parece haber elegido la vía del tremendismo. En Biutiful hay más impacto emocional que análisis de las causas del desamparo y la marginalidad. Iñárritu no puede evitar caer fascinado por la estética de la derrota.

Elogios para el español que se postula para el premio a la interpretación

Pero, pese a la interminable lista de desgracias que le ocurren a Uxbal, el cineasta ve luz al final del túnel en el que está atrapado su personaje: "Aunque la oscuridad parece omnipresente, Biutiful tiene muchos rayos de esperanza. Es mi película más optimista. El personaje de Uxbal está lleno de luz. Desea organizar su vida, ayudar a sus hijos y amar a los demás. No quiere perder el amor, su último suspiro de salud. Pero la vida le va a empujar en otra dirección".

Bardem, desde luego, ayuda a que esto sea así. Sólo un gran actor puede salir impoluto de la lluvia de mierda que le cae encima a su personaje. Sin una palabra más alta que la otra. Sin un gesto histriónico de más.

La película produjo una fuerte división de opiniones entre la crítica. Parece uno de esos títulos que sólo pueden provocar dos tipos de reacciones: amor y odio. Aunque casi todo el mundo opinaba que Bardem es un monstruo que se come todo lo que le echen. No descarten su inclusión en el palmarés. Tampoco la de Iñárritu. Al fin y al cabo son dos hombres que arrastran multitudes.