Martes, 18 de Mayo de 2010

Una novela de putas, desiertos y un cristo redivivo

Hernán Rivera Letelier publica 'El arte de la resurrección', último premio Alfaguara

PAULA CORROTO ·18/05/2010 - 08:15h

Hernán Rivera Letelier.

Al chileno Hernán Rivera Letelier ( Talca,1950) le enseñaron a odiar la religión católica desde su niñez. Su familia rezaba mañana, tarde y noche, por lo que cuando alcanzó la edad adulta se vacunó de todo evangelio. "Me convertí en un rebelde, pero no porque sí. Descubrí que el arte es una especie de religión. No creo en Dios, pero sí en la poesía. En el arte es donde yo encuentro la espiritualidad que necesito para vivir", cuenta desde un hotel de Madrid.

La novela El arte de la resurrección, con el que ha conseguido el último premio Alfaguara es el primer libro que la editorial publica en formato digital, tiene mucho que ver con su oposición a lo religioso. Rivera Letelier fustiga a la Iglesia a partir de un hombre que se cree un cristo resucitado. Por el medio se cuela una prostituta valiente y decidida, una más de todas las que suelen poblar sus novelas. "Si yo hubiera nacido mujer sería puta. Son hembras heroicas, pero la sociedad las mira con mucha hipocresía. Yo no sé por qué las llaman mujeres alegres cuando llevan una vida terrible", confirma.

El desierto es el escenario de todas sus historias. El escritor nació en el norte chileno, yermo de vegetación, pero lleno de miseria y trabajos esclavos. Él mismo fue electricista durante 30 años. "¡El desierto soy yo!", exclama. "Allí he vivido tres décadas. Soy su profeta y mis novelas son una prédica de ese lugar", añade.

Rancheras literarias

El hambre fue lo que lo llevó a escribir historias trufadas de realismo mágico para presentarlas a concursos literarios. Ganó el primero y así comenzó una prolífica carrera que lo ha convertido en uno de los escritores más leídos en su país. De ahí que ahora, sin apreturas económicas, escriba "por el hambre de contar. La novela pierde mucho cuando se convierte en metalenguaje", señala. Por eso no comulga con su compatriota Roberto Bolaño: "No digo que sea malo, pero no coincidimos. Él es un rapero y yo hago rancheras", culmina.