Lunes, 17 de Mayo de 2010

Londres pone en duda el estado real de sus cuentas

El nuevo Gobierno dice que las previsiones macroeconómicas del anterior son "ficticias"

IÑIGO SÁENZ DE UGARTE ·17/05/2010 - 19:28h

Todos los partidos que llegan al poder acusan al Gobierno saliente de dejar la economía en un estado peor de lo imaginado. Es lo que ha hecho el nuevo ministro de Hacienda, George Osborne, a pesar de que la poca credibilidad de las cuentas públicas es uno de los factores que ha agravado la crisis de Grecia.

“Hemos encontrado todo tipo de esqueletos en los armarios y todo tipo de decisiones tomadas en el último momento”, dijo Osborne. El ministro acusa a los laboristas de legar “unas finanzas públicas terribles, peores que las de Grecia en proporción a nuestra economía”.

El Gobierno puso ayer en marcha una oficina de control presupuestario que deberá de forma independiente elaborar las previsiones macroeconómicas para que no puedan ser alteradas por razones políticas.

Es independiente, pero su responsable, Alan Budd, ha sido elegido por el Gobierno.

La acusación de que el anterior Gobierno falseó las cuentas ha sido recibida con cierto estupor por la repercusión que puede tener la noticia en los mercados financieros.

“Realmente, no entiendo por qué el Gobierno quiere asustar a todos y hablar de forma tan negativa sobre el estado real de la economía”, dijo David Blanchflower, ex miembro del comité monetario del Banco de Inglaterra.

Osborne llegó a calificar de “ficticias” las previsiones económicas elaboradas por sus predecesores. Ahora puede tener un problema si la revisión de esos datos arroja resultados peores.

Por cada punto de crecimiento que haya que restar a las previsiones, tendrá que sumar otros 7.000 millones de libras en recortes presupuestarios.

El ministro de Hacienda anunciará dentro de una semana un primer recorte de 6.000 millones de libras en el gasto, tal y como prometieron los conservadores durante la campaña. Los liberales demócratas se oponían a empezar tan pronto con la tijera por miedo a su efecto en la recuperación económica.

Sin embargo, las dimensiones reales de la nueva política no se conocerán hasta que el Gobierno presente el 22 de junio su presupuesto.