Lunes, 17 de Mayo de 2010

Guti se encara con Chendo en su adiós

En su último partido con el Madrid, Guti dejó otra mancha en sus 14 años en el primer equipo

A. CABELLO ·17/05/2010 - 08:00h

Guti y Chendo, en el momento de la discusión.

En su último partido con el Madrid, Guti dejó otra mancha en sus 14 años en el primer equipo. Igual que su calidad le ha permitido permanecer en todo ese tiempo, gestos como el de ayer le podían haber costado la continuidad hace años. Esta vez fue Chendo, el delegado del Madrid, el que tuvo que sufrir el carácter incontrolable de Guti cuando pierde los papeles y el control.

Todo comenzó cuando Undiano señaló una falta de Higuaín a Helder protestada por el argentino, que instantes después golpeó la pelota con furia. El colegiado le mostró la cartulina amarilla al Pipa y Guti, que estaba en el banquillo como suplente, protestó airadamente la decisión del colegiado.

Fermín, el popular asistente de Undiano, llamó la atención de este para que amonestara a Guti, quien, pese a ver la tarjeta amarilla, continuó quejándose con vehemencia y gestos desairados. En ese momento, Chendo se levantó de su silla e instó a Guti a que se sentara junto a sus compañeros. El de Torrejón no aceptó de buen grado la sugerencia y se encaró con su delegado. Chendo le recriminaba a voces su actitud, pero Guti no le quitaba la mirada desafiante y permanecía de pie. Tuvo que ser Mahadmadou Diarra el que se levantó del banquillo y tiró de su compañero para evitar que la cosa fuera a mayores.

La imagen que dio Guti fue lamentable en términos de lo que debe ser el comportamiento de un capitán y de la imagen del equipo. El incidente cierra para él una temporada en la que ha sido un continuo quebradero de cabeza para Pellegrini y para el club. Con su actitud y actos de indisciplina, Guti ha desperdiciado una oportunidad para haberse ido del Madrid con más grandeza de la que se va.

Cristiano, silbado en todo momento, volvió a vérselas con Mtiliga, su marcador en la primera vuelta y al que fracturó la nariz de un codazo. El luso, en una jugada por la banda, le propinó una patada a media altura que pudo costarle una nueva expulsión. Sin embargo, el colegiado dejó el recadito en una tarjeta amarilla.

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