Domingo, 16 de Mayo de 2010

Tavernier no entusiasma en Cannes con un filme de época simplemente correcto

EFE ·16/05/2010 - 13:32h

EFE - La actriz francesa Melanie Thierry atiende a la pregunta de un periodista durante la rueda de prensa celebrada para presentar la película "La Princesse de Montpensier" en la 63 edición del Festival de Cine de Cannes (Francia), hoy, domingo, 16 de mayo de 2010. "La Princesse de Montpensier", del director de cine francés Bertrand Tavernier, es uno de los filmes que compite por la Palma de Oro del Festival de Cannes, que se celebrará desde el 12 al 23 de mayo.

El cineasta francés Bertrand Tavernier no entusiasmó hoy en Cannes con "La princesse de Montpensier", una historia de capa y espada, protagonizada por la estrella en alza Mélanie Thierry, con poca profundidad, acción banal, guerras de religiones y, sobre todo, celos.

Una historia de amor con el ruido de fondo del enfrentamiento entre hugonotes y católicos en el siglo XVI que tanto juego ha dado al cine francés.

Y ha sido precisamente todo lo que rodea a la historia de amor lo que atrajo la atención de Tavernier que ha llevado a la gran pantalla un texto del siglo XVII de Madame Lafayette readaptado a la historia del XVI.

"Yo hago las películas para aprender, para descubrir cosas", explicó hoy el veterano realizador (Lyon, 1941) en la rueda de prensa de presentación del filme, que compite por la Palma de Oro en esta 63 edición del Festival de Cannes.

Le gustó que fuera una historia de amor entre personajes jóvenes, pero "tremendamente complejos" y, especialmente, "todo lo que había alrededor, que era muy excitante", explicó Tavernier, rodeado de los actores más jóvenes del film.

Mélanie Thierry -ganadora este año del César a la mejor actriz revelación por "Le dernier pour la route"- como la princesa que da título al filme; Gaspar Ulliel -el duque de Guisa y su amor imposible-; Grégoire Leprince-Ringuet -su marido, el príncipe-, y Raphaël Personnaz -el duque de Anjou-.

Faltaba Lambert Wilson, que interpreta el segundo personaje más importante de la película, el del conde de Chabannes, consejero del príncipe de Anjou y otro de los afectados por el amor hacia la princesa.

Un triángulo amoroso, aunque cerca del cuarteto, en una época complicada de la historia de Francia, aunque eso se trate de una mera anécdota, con apenas unas imágenes de la famosa matanza de San Bartolomé.

Y ello con una protagonista femenina que trata de salirse de la vía marcada por su clase, su padre y su marido, lo que da al filme unos tintes feministas no disimulados.

Al leer la historia, Tavernier se sintió de inmediato atraído por la joven protagonista. "Tenía ganas de defenderla y entenderla (....). Cuando rodábamos el filme estaba un poco horrorizado de la forma en la que trataban a las mujeres en esa época".

Igualmente la actriz destacó que se trata de una joven "que, en cierta forma, va a cambiar la condición de la mujer. Siente necesidad de aprender, de salir al mundo, de avanzar, de tener su propia historia".

Pero, además de la vida de la joven, la película se adentra en las guerras de religión -que siguen existiendo hoy en día, precisó Tavernier, al igual que, "desgraciadamente" la intolerancia- y en un pasado que está hoy igual de vigente.

"La Historia es, no podemos decir era", señaló Tavernier, que destacó la modernidad del texto en el que se ha basado para poner en marcha su filme.

Una modernidad destacada por el elenco del filme, que hizo hincapié en que es una historia de sentimientos actuales contada con otro lenguaje.

Interesante a priori pero con un resultado bastante irregular a pesar de tener al maestro Tavernier detrás de la cámara -responsable de obras como "Que la fête commence..." (1975), "Une semaine de vacances" (1980), "Un dimanche à la campagne" (1984) -por la que ganó el premio al mejor director en Cannes-, "La vie et rien d'autre" (1989) o "Ça commence aujourd'hui" (1999).

Se esperaba más de Tavernier en esta edición de Cannes a pesar de que el hecho de traer una película de época no era la mejor carta de presentación.

Y parece que los augurios más pesimistas se cumplieron. A pesar de la excelente factura, de contar con un ramillete de los más prometedores actores jóvenes franceses -más la veteranía de Lambert Wilson- y de una historia interesante, el resultado está muy por debajo de lo que el cineasta francés puede hacer.

Tras esta proyección, todas las miradas están puestas ahora en el mexicano Alejandro González Iñárritu y en el español Javier Bardem, que mañana serán los protagonistas absolutos de Cannes con la presentación en competición de "Biutiful".

Por Alicia García de Francisco