Domingo, 16 de Mayo de 2010

Las calles próximas a la base roja están en calma aparente tras disturbios

EFE ·16/05/2010 - 05:44h

EFE - Manifestantes recogen llantas para ser incendiadas cerca al monumento de la Victoria en Bangkok, Tailandia.

Las calles de la zona central de Bangkok estaban hoy en aparente calma, aunque miles de manifestantes seguían desafiando al gobierno en su campamento tras los tres días de enfrentamientos que han causado 24 muertos y unos 200 heridos.

La intensa lluvia caída en la capital tailandesa llevó a que los llamados camisas rojas que desafían al Ejército buscasen cobijo bajo las lonas de las tiendas, mientras eran vigilados por los soldados emplazados a escasa distancia.

Los soldados tienen la orden de disparar contra cualquier camisa roja que esté a menos de 36 metros de una posición militar, indicó el portavoz de Ejército, coronel Sansern Kaewkamnerd.

La violencia que resurgió el sábado en calles situadas en las inmediaciones de la base roja, arrojó al menos ocho muertos.

El cariz tremendamente violento se reflejó en las imágenes que uno de los canales estatales difundió y que mostró como un grupo de manifestantes baja a empellones de un camión militar de carga a un soldado que, tras rendirse e implorar clemencia, recibe un disparo a bocajarro.

En tres jornadas de violencia, unas 190 personas han resultado heridas por impactos de proyectil, entre ellas un reportero gráfico canadiense y tres tailandeses después de que hoy, un fotógrafo del diario local The Nation recibiera un tiro en la pierna.

En un su primera intervención pública desde que estallaron los disturbios, el primer ministro y líder del partido Demócrata, Abhisit Vejjajiva, advirtió que se empleará la fuerza para aplastar las protestas.

"No vamos a dar marcha atrás y permitir que aquellos que transgreden la ley y han creado una milicia armada intimiden al gobierno" dijo el jefe del Ejecutivo.

Según el gobierno, tras las barricadas y empalizadas levantadas por los manifestantes para protegerse de una eventual carga de las fuerzas de seguridad hay unas 6.000 personas, una cifra que los cabecillas del frente elevan por encima de 10.000.

Mientras que las calles próximas a la zona de conflicto continúan casi desiertas y bloqueadas por soldados, en el resto de Bangkok, ciudad de una extensión de 1.568 kilómetros cuadrados, la gente sigue con sus quehaceres cotidianos.

Desde que el pasado 12 de marzo comenzaron las protestas, al menos 53 personas han muerto y unas 1.600 han resultado heridas en explosiones de granadas, otros artefactos y enfrentamientos entre las tropas y los manifestantes que persiguen la caída del Ejecutivo.

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