Sábado, 15 de Mayo de 2010

"El Revilla gracioso se puede convertir en un tipo muy duro"

El presidente de Cantabria exige a Fomento "una rectificación urgente" tras el anuncio de la paralización de las obras del AVE

SERVIMEDIA ·15/05/2010 - 17:52h

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, exigió este sábado al titular de la cartera de Fomento, José Blanco, una "rectificación urgente" ante la paralización de las obras de la Alta Velocidad a Cantabria, al tiempo que solicitó que "antes de un mes" se retomen las obras.

Revilla se desplazó hasta la localidad palentina de Monzón de Campos, donde, arropado por un millar de personas, en su mayoría cántabros, encabezó una firme protesta ante la decisión del Ministerio de Fomento de paralizar las obras de la línea de Alta Velocidad que unirá Palencia y Cantabria.

El presidente aseveró que no se conformará con el AVE a Bilbao porque "el primer AVE es con Castilla y León y eso es irrenunciable".

"Lo dejo todo por esta idea. Este AVE se hace, que no lo dude nadie", aseveró y destacó que "aunque esto me pilla ya un poco viejo, tengo raza para armarla gorda".

"No saben con quién se juegan los cuartos. El Revilla gracioso y de las anchoas se puede convertir en un tipo muy duro", subrayó.

Entre aplausos, vítores y gritos de "queremos a alguien como tú en Castilla y León", Revilla insistió en que "esta crisis la tienen que pagar los que más tienen", al tiempo que lamentó que la inversión en infraestructuras se considere un "despilfarro".

"Manos negras"

Por ello, insistió una vez más en la necesidad de invertir en obra pública como motor generador de empleo, progreso, riqueza y desarrollo, más aún en tiempos de crisis. "No podemos meternos debajo de la mesa. Hay que seguir trabajando y funcionando y la obra pública es el medio fundamental para crear riqueza", matizó.

"El cargo me importa un comino si no me sirve para lograr lo mejor para Cantabria"

Y es que, según reiteró, el de hoy era "un día de fiesta en Monzón de Campos", fruto del acuerdo alcanzado hace cuatro meses con el propio presidente del Gobierno y el ministro de Fomento y aseguró no haber visto "nunca" una anulación de una obra en estas circunstancias e insinuó la posibilidad de que existan "manos negras" en una actuación que tachó de "castigo" a un pueblo que lo único que quiere es tener carreteras y ferrocarriles.

En este sentido, reiteró que romperá el pacto de Gobierno con el PSOE porque con la anulación de la adjudicación de estas obras se incumple una de las dos condiciones de ese acuerdo, al tiempo que advirtió que puede tomar decisiones "mucho más duras que las que he tomado hasta ahora" y que el cargo le importa "un comino" si no le sirve para conseguir lo mejor para Cantabria.

"Si no me dan lo que pido, me voy a casa, porque esto no es una broma, no es un tren, es el tren que nos hace falta, el tren que tienen otras comunidades", señaló.