Sábado, 15 de Mayo de 2010

Una cómica ataca a Berlusconi en un documental en Cannes

Reuters ·15/05/2010 - 09:56h

La cómica italiana Sabina Guzzanti ha lanzado un ataque al estilo Michael Moore contra el sistema político italiano en un documental presentado en el Festival de Cine Cannes, mostrando una alarmante imagen de la desgastada democracia y mentiras del Estado italiano.

"Draquila: Italy Trembles" examina las repercusiones del terremoto que devastó a la ciudad medieval L'Aquila el año pasado, que generó una extensa campaña de reconstrucción liderada por el Gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi.

Guzzanti, enemiga desde hace mucho tiempo de Berlusconi, ha empleado algunas de las humorísticas técnicas que hicieron famoso a Moore, aunque su estilo es más medido que el cineasta estadounidense.

Mezclando vídeos de televisión, entrevistas y el recurrente dibujo animado, la directora se adentra en la versión de los eventos que presentaron a Berlusconi como el salvador de L'Aquila, sugiriendo que, en lugar de eso, usó el desastre para afianzar su poder y socavar la democracia.

"Estaba trabajando en otra cosa y alguien me contó unas extrañas historias acerca de lo que estaba ocurriendo ahí", dijo Guzzanti a Reuters TV en una entrevista. "Estaba muy, muy impactada porque era algo muy grande y nadie sabía nada al respecto", agregó.

Incluso antes de que fuera exhibida, "Draquila" ya había despertado controversia en Italia, donde el ministro de Cultura, Sandro Bondi, denunció la película como "propaganda que ofende la verdad y a todos los italianos".

El ministro declaró que no asistiría a Cannes como forma de protesta, pero el estreno de la película ha recibido gran atención por una investigación iniciada en febrero por sospechas de corrupción relacionadas con los contratos públicos adjudicados tras el desastre.

"Todos dicen, '¿por qué lo estas haciendo, porque el terremoto será olvidado el próximo año?'" dijo Guzzanti. "Pero es un tema actual, porque en este terremoto encuentras todos los elementos de nuestra crisis", sostuvo.

Después del terremoto, la población de la ciudad en ruinas se mudó a hoteles de la costa y a campamentos, donde su gratitud del principio dio paso al descontento tras ver cómo los meses pasaban y sus casas permanecían cerradas.

Unos pocos tuvieron suerte y fueron destinados a nuevos apartamentos suburbanos con una botella de vino y una nota de bienvenida de Berlusconi, pero el documental también muestra las calles del antiguo L'Aquila abandonadas y cerradas por patrullas militares.

Guzzanti dijo que los residentes de L'Aquila recibieron bien el filme cuando fue mostrado en una pantalla especial en la plaza principal de la ciudad.

"Ellos sabían lo que había ocurrido pero estaban impresionados al verlo tan claro", dijo Guzzanti. "Pero tienen problemas, verdaderos problemas, porque nadie va a reconstruir la ciudad", concluyó.