Sábado, 15 de Mayo de 2010

Tensión en Bangkok tras cobrarse 16 muertos los enfrentamientos

Reuters ·15/05/2010 - 09:20h

La tensión envolvía el sábado la capital de Tailandia, después de una noche de enfrentamientos que dejó 16 personas muertas y 141 heridos, mientras el Ejército se esforzaba por aislar un campamento cada vez mayor de manifestantes que pretenden derrocar al Gobierno.

Hasta cerca del amanecer resonaron potentes explosiones de granadas y disparos esporádicos en el centro de Bangkok, con el Ejército tratando de establecer un perímetro en torno a la manifestación de 3,5 kilómetros cuadrados de los desafiantes camisas rojas, que se niegan a dejar el lugar.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó su preocupación por la "rapidez con que aumentan la tensión y la violencia".

"(Ban Ki-moon) los anima a volver urgentemente al diálogo para reducir la tensión y resolver los temas pacíficamente", dijo su portavoz en un comunicado.

El Gobierno canadiense instó a regresar a las negociaciones tras los incidentes violentos, después de que un periodistas canadiense establecido en Bangkok recibiera tres disparos, uno de los tres reporteros heridos durante los combates del viernes que se convirtieron en una caótica guerra urbana.

El Gobierno dijo el viernes que restablecería el orden "en los próximos días", mientras la ciudad de 15 millones de personas se prepara para una operación que pondrá fin a las seis semanas de protestas de miles de "camisas rojas" reunidos en una zona de tiendas comerciales y hoteles lujosos, embajadas y lujosas viviendas residenciales.

La crisis ha paralizado partes de Bangkok, presionando a la segunda mayor economía del sureste de Asia y ahuyentando a los turistas.

Los soldados lanzaron gases lacrimógenos, balas de goma y munición real contra los manifestantes, quienes respondieron con cócteles molotov, piedras y cohetes de fabricación casera. Incendiaron vehículos y lanzaron neumáticos en llamas contra los controles del Ejército.

Las Fuerzas Armadas dijeron que los manifestantes estaban disparando con pistolas y granadas M-79. El portavoz del Ejército Sansern Kaewkamnerd dijo que había un total estimado de 500 "terroristas" armados entre los miles de manifestantes en la ciudad.

Una fuente cercana al jefe del Ejército Anupong Paochinda dijo que se desplegarían más refuerzos, ya que temen que lleguen más manifestantes a rodear y atacar a los soldados.

"Es poco probable que termine rápido. Habrá varios enfrentamientos en los próximos días, pero aún confiamos en reducir su número y cerrar el área", dijo la fuente.

MANIFESTANTES SIGUEN DESAFIANTES

Los manifestantes no están mostrando señales de dejar el lugar. Se espera que la cantidad de víctimas siga creciendo, profundizando una crisis que comenzó con las manifestaciones festivas del 12 de marzo y se convirtieron en las más letales protestas políticas de Tailandia en 18 años.

Antes del inicio de los combates del jueves, que comenzaron tras el ataque contra un general rebelde que se unió a los manifestantes, la crisis de dos meses ya había dejado 29 personas muertas y cerca de 1.400 heridos, la mayoría de ellos durante una batalla armada el 10 de abril en el sector antiguo de Bangkok.

Los manifestantes están parapetados detrás de muros de neumáticos bañados en combustible, afiladas varas de bambú y bloques de cemento con alambre de púas.

Los enfrentamientos son el último brote de una crisis de cinco años entre la elite realista urbana dirigente, que apoya al primer ministro Abhisit Vejjajiva, y los residentes pobres del campo y la ciudad, que acusan a las elites conservadoras y al Ejército de conspirar para derrocar a dos gobiernos electos.

De esos gobiernos, uno era liderado por el ex primer ministro Thaksin Shinawatra y el otro contaba con su respaldo. Shinawatra es un multimillonario populista acusado de corrupción que fue derrocado por un golpe de Estado en 2006 y es una de las figuras que inspira al movimiento de protesta.

Los camisas rojas y sus partidarios dicen que el poderoso Ejército influyó en una elección parlamentaria de 2008, que se realizó después de que un partido partidario de Thaksin fue disuelto, para asegurarse de que Abhisit llegase al poder.

Ellos han reiterado su exigencia para que Abhisit convoque elecciones de inmediato y dicen que debería asumir la responsabilidad por la violencia, que también ha asustado a los inversores.