Sábado, 15 de Mayo de 2010

Chávez pretende cerrar las casas de bolsa en Venezuela

Acusa a los especuladores de divisas de provocar el aumento de los precios

DANIEL LOZANO ·15/05/2010 - 08:00h

Hugo Chávez ha declarado la guerra a los especuladores de divisas que han provocado un encarecimiento del dólar y, por ende, de los precios de los bienes importados. En el punto de mira del mandatario bolivariano están las casas de bolsa donde se negocian los bonos pagaderos en dólares y cuyo precio se ha disparado en las últimas semanas. "¡Si hay que acabar con todas las casas de bolsa, pues se hace!", dijo Chávez el jueves por la noche en un acto oficial en Caracas.

La continua devaluación del bolívar en el mercado no oficial ha disparado todos los precios, incluyendo los de la canasta básica. Las quejas de los consumidores son constantes, incluso en medios pro Chávez. En Venezuela hay dos tipos de cambio: 2,15 bolívares por dólar para importaciones de bienes esenciales y 4,30 para el resto. Además existe el llamado "dólar permuta", los bonos que emite el Banco Central y que son convertibles en la divisa estadounidense. Su valor ha subido esta semana hasta 8,40 bolívares por dólar. Se calcula que la demanda diaria en este mercado paralelo roza los 80 millones de dólares.

Muchos ciudadanos acuden al mercado paralelo para comprar dólares

Con el objetivo de frenar esta especulación, el jueves pasado se aprobó la Ley contra Ilícitos Cambiarios. Hasta ahora, empresas y particulares que querían comprar el "dólar permuta" acudían al mercado paralelo para evitar el filtro y la exasperante lentitud del Consejo de Administración de Divisas (Cadivi), que impuso el control de cambio en 2003 para evitar la fuga de divisas. Los venezolanos tienen que pasar por la ventanilla del Cadivi incluso para salir de vacaciones.

Desde ahora el Banco Central tendrá la "competencia exclusiva" de la compraventa de los bonos pagaderos en dólares. Una novedad, porque el Gobierno se ha visto siempre superado por la demanda.

Acabar con el capitalismo

"No nos queda otra que apretar las regulaciones al salvaje mercado capitalista. ¡O acabamos con el capitalismo o este acaba con nosotros!", escribió Chávez en un mensaje a través de Twitter dirigido a sus 325.000 seguidores. El líder bolivariano ha lanzado a sus huestes a luchar en una guerra que pierde desde hace años y que amenaza con pasar factura en las parlamentarias de septiembre. La profunda recesión que sufre Venezuela, el único país de América Latina atrapado en la crisis, unida a la inflación disparada y la crisis eléctrica afecta a su popularidad como nunca en 11 años de gobierno.

«¡O acabamos con el capitalismo o este acaba con nosotros!»

La batalla promete. Chávez anunció ayer que la policía busca a los autores del blog Dólar Paralelo, que publica on-line las cotizaciones de los bonos. Según el mandatario hay una conspiración económica, ejecutada por la contrarrevolución y apoyada por EEUU.

Para los analistas económicos, la poca fortaleza del bolívar, depreciado un 25% en lo que va de año, obliga a los ahorradores a protegerse con moneda más fuerte. La gente busca dólares para ahorrar y para importar y el Banco Central no alimenta el mercado con suficiente dinero, lo que dirige a los compradores al mercado paralelo y "presiona la inflación", según Gustavo Rojas. Las amenazas contra la propiedad privada aceleran la demanda, añade el economista.

Los vicios del capitalismo

En su ataque a las casas de bolsa, Chávez se despachó a gusto con los "ricachones", que "no trabajan, son flojos, beben whisky y toman cocaína". Para él, "todos los vicios los tiene el capitalismo". Pero la oposición ha denunciado que los mayores beneficiados del mercado paralelo son empresarios en la órbita del Gobierno. Jesse Chacón, ministro histórico de la Revolución, tuvo que dimitir por la implicación de su hermano en la red de banqueros corruptos que operaba en las cercanías del poder y que ahora son juzgados.

Ante los males del capitalismo, Chávez ya tiene una solución: China. En 2025, 1.300 millones de chinos vivirán "plenamente acomodados", el equivalente asiático a uno de los dogmas de Bolívar: "La mayor suma de felicidad posible". Para Chávez, "eso se llama socialismo, allá en China, y aquí, socialismo a lo venezolano".