Viernes, 14 de Mayo de 2010

Berlusconi teme que su Gobierno se vea salpicado por la 'lista Anémona'

Centenares de implicados en la presunta trama de corrupción en la concesión de contratas de obras públicas en Italia. Entre ellos, un ex ministro y altos cargos de Protección Civil, la Magistratura, el Constitucional, los servicios secretos y la Policía

EFE ·14/05/2010 - 19:50h

Imagen de archivo de Berlusconi, frente a una imagen de su mujer, en el programa Porta a Porta. AFP

El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, ha reaccionado con dureza contra los que estén implicados en una supuesta trama de corrupción, llamada lista Anemona, compuesta por 400 nombres de personalidades del mundo de la política, de las fuerzas de seguridad y del espectáculo italiano.

Según informan hoy los periódicos italianos, el goteo diario de nuevos nombres incluidos en la lista llevó a Berlusconi a afirmar, en una cena anoche con su círculo más próximo, que "el que se haya visto implicado deberá pagar y salir del Gobierno o del partido". Los nombres han aparecido entre la lista de contactos del constructor Diego Anemone, acusado de corrupción como máximo beneficiario de la red de políticos y funcionarios que le adjudicaban contratas millonarias a cambio de regalos.

Ayer, precisamente, se estrenaba en el Festival de Cannes un polémico documental que ha puesto en pie de guerra al Gobierno de Berlusconi. Dirigido por Sabina Guzzanti, Draquila es una obra michaelmooriana sobre la presunta trama de corrupción que ha motivado las críticas del partido del primer ministro y también de algunos de sus altos cargos. Así,  Michela Vittoria Brambilla, titular de Turismo, dijo que barajaba emprender acciones legales contra Guzzanti si la repercusión internacional del filme perjudicaba la imagen del país.

Il Cavaliere insiste en que no es una nueva Tangentopoli

El primer ministro teme, según los medios, que la trama se extienda a su Ejecutivo porque ya ha salpicado al ministro Claudio Scajola (ministro de Desarrollo Económico) quien tuvo que dimitir. Berlusconi ha insistido en sus círculos más cercanos que no se trata de una Tangentopoli, aunque ha subrayado que despedirá a quien "se vea implicado en la investigaciones de los jueces", durante un cena celebrada anoche y de la que se hacen eco hoy los medios.

La existencia de la lista se hizo pública el miércoles pasado por la noche y provocó la airada defensa de muchos de los incluidos. El constructor romano Diego Anemome se encuentra en el centro de una supuesta trama de corrupción en la concesión de las contratas para las grandes obras públicas italianas, entre las que se encuentran las infraestructuras del G-8 de La Magdalena, que finalmente se celebró en la ciudad de L'Aquila. La lista podría incluir, además del nombre de los corruptos, la descripción de los trabajos realizados a su favor en pago por su intervención.

El apartamento del ex ministro Scajola

Una trama que ya ha supuesto la caída del ministro de Desarrollo Económico Claudio Scajola a quien se le imputó la compra de un apartamento en Roma con vista al Coliseo con dinero negro proveniente de uno de los implicados en la supuesta trama corrupta del G8 de La Magdalena.

La Guardia de Finanzas (Policía Fiscal) está realizando las investigaciones pertinentes para verificar la relación que existe entre Anemone y todos los nombres de la lista, entre los que se encuentran, según los medios, el jefe de Protección Civil, Guido Bertolaso, el vicepresidente del Consejo Superior de la Magistratura, Nicola Macino, y el juez del Tribunal Constitucional, Gaetano Silvestre. También está Francesco Pittorro, general de los Servicios Secretos Italianos o el jefe de la Policía, Antonio Manganelli, quien hoy ha asegurado que "el ministerio de Interior no ha tenido nunca relaciones con los constructores".

Tras conocerse la lista, además de los desmentidos de los implicados, la oposición pidió que se investigue la cuestión haste el fondo. La sospecha de los investigadores, refieren los medios, es que haya una segunda lista en la que haya nombres de mayor envergadura como ministros y subsecretarios. A pesar de la dura reacción de Berlusconi, la posición oficial es dejar trabajar a los magistrados para conocer cuál es el calado del entramado.

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