Domingo, 30 de Septiembre de 2007

"En Marruecos se sigue torturando hasta la muerte"

La Asociación Marroquí de Derechos Humanos se atreve desde hace años a poner nombre y apellidos a los torturadores marroquíes.Pero esta asociación paga muy cara su valentía: ocho de sus militantes están en prisión. Su presidenta, jadiya Ryadi, denuncia que la tortura persiste en su país.

Trinidad Deiros ·30/09/2007 - 18:31h

Ryadi denuncia casos de tortura en Marruecos. EFE

¿La tortura es aún una practica común en Marruecos?

Sí, mientras muchos aplauden los progresos que hace Marruecos, en este país se sigue torturando, en ocasiones hasta la muerte. Sólo en la prisión de Salé, cerca de Rabat, tenemos documentados 300 casos de personas que han sufrido torturas desde 2003. Piense usted que cuando se tortura en una cárcel, cuando la persona ha sido ya condenada o al menos acusada, y no en la comisaría, no es para arrancar una confesión, sino con la intención de hacer daño irracionalmente. Esta práctica de la tortura no se detiene ante nada: sabemos incluso de un enfermo mental, también en Salé, que murió a consecuencia de una brutal paliza de la policía. Desde la desarticulación de una célula terrorista que las autoridades vincularon a Al Qaeda en 2002, hemos constatado que los malos tratos, las desapariciones, los centros secretos de detención y la tortura han vuelto a Marruecos.

¿La Justicia sigue a las órdenes del poder en su país?

¿Qué decir de juicios en los que todos los testigos son policías o agentes del Estado? ¿Cómo se puede dictar una sentencia condenatoria sin que ninguno de los testigos de cargo comparezca en el juicio? Pues esto es lo que sucedió cuando se juzgó a los ocho militantes de nuestra asociación que siguen encarcelados, supuestamente por haber injuriado al rey durante las manifestaciones del 1 de Mayo. La acusación era falsa, los testigos no acudieron y, aun así, se les condenó a penas de entre dos y cuatro años de cárcel. Uno de ellos fue también torturado, pero cuando pidió que le examinara un forense le trajeron a un médico de familia. Este galeno dictaminó que las secuelas de la tortura se debían a una operación quirúrgica anterior, lo que era falso.

¿Cómo se puede acabar con esta situación?

Para empezar, habría que cambiar las leyes. El derecho del pueblo marroquí a la soberanía es imposible en un régimen que concentra todo el poder en manos de la Monarquía. Esta estructura de poder viene sancionada por la actual Constitución, que constituye un obstáculo para que el país se democratice.

Pero en Marruecos se han reformado varias leyes importantes, como el Código del Estatuto Personal o Mudawana que rige la condición femenina.

Las leyes que se han reformado últimamente en Marruecos, incluso la famosa reforma de la Mudawana, son insuficientes y, para colmo, se pisotean constantemente. La nueva Mudawana no está teniendo impacto sobre la vida de las mujeres porque la mentalidad de los jueces no ha cambiado. Si se condiciona el matrimonio de la mujer menor de edad a que un juez dé su autorización y luego éste da su permiso sistemáticamente, no hemos avanzado nada. En algunas regiones de Marruecos, sigue habiendo niñas que se casan con trece o catorce años.

¿Qué es para ustedes la democracia económica y social?

Es el derecho a la educación, a la salud, a tener un trabajo y a la igualdad económica. Le pongo un ejemplo: éste es un país en el que conviven millonarios implicados en graves delitos económicos, que quedan impunes, y familias que, a falta de un techo, tienen que refugiarse en aseos públicos. También se está acabando con la sanidad pública y nos consta que ha habido personas que han muerto en la puerta de las urgencias de un hospital porque no podían pagar. No podemos aceptar esto en un país en el que tanto se habla de democracia.