Viernes, 14 de Mayo de 2010

"No me corresponde a mí verificar si es verdad o es mentira"

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, acusado por presuntos abusos sexuales afirma que "respetará a la Justicia".

EFE ·14/05/2010 - 17:18h

Demetrio Fernández junto al Papa Benedicto XVI. - Demetrio Fernández junto al Papa Benedicto XVI.

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha sostenido que será la Justicia la que dictamine sobre los presuntos abusos sexuales que investiga el juzgado de Instrucción número 6 de Córdoba y que, al parecer, se cometieron en el centro de discapacitados de los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca.

En declaraciones a los periodistas, Fernández se ampara en la Justicia para defenderse de los presuntos abusos sexuales y maltrato que al parecer se han cometido en este centro de discapacitados y por los que ya han sido imputadas tres personas , un ex trabajador del centro y dos religiosos de esta congregación.

Consecuencias en la Iglesia

Fernández ha explicado que "España es un estado democrático en el que se debe respetar los poderes del Estado". Por lo que el religioso ha considerado que "lo mejor que se puede hacer es respetar y esperar a que la Justicia actúe".

De este modo, ha instado a esperar al dictamen de los tribunales para hacer consideraciones sobre las consecuencias que podría tener el asunto en el seno de la Iglesia en el caso de que los imputados sean declarados culpables.

A los discapacitados se les entregaba comida caducada

"En un Estado como el nuestro, hay medios para verificar si es verdad o es mentira y no me corresponde a mí ni a vosotros" -en alusión a los medios de comunicación-, ha apostillado el obispo.

Bofetadas e insultos

La inspección de la Junta de Andalucía, que tiene concertadas 30 plazas con el centro Miguel de Mañara de la Cruz Blanca, detectó el pasado mes de diciembre, entre otras irregularidades, que a los discapacitados se les entregaban comidas caducadas.

Finalmente, se constató que sólo se refería a casos puntuales de yogures pasados de fecha, cuyo castigo se limita al ámbito administrativo.

Sin embargo, la Fiscalía descubrió que en el centro se producían insultos, bofetones, aguadillas en la piscina y castigos diversos, como dejar sin comer a los discapacitados, mayores de edad. 


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