Jueves, 13 de Mayo de 2010

Herido grave un líder opositor en Tailandia

Reuters ·13/05/2010 - 20:45h

El consejero militar jefe de los "camisas rojas", opuestos al Gobierno tailandés, recibió un disparo en la cabeza el jueves mientras el Ejército rodeaba el lugar donde permanecen acampados los opositores en Bangkok desde hace cinco semanas.

Khattiya Sawasdipol, un general que ha sido suspendido de las Fuerzas Armadas y estaba a cargo de la seguridad en el campamento que ocupan camisas rojas, fue ingresado en la unidad de cuidados intensivos, dijeron fuentes médicas y del servicio de emergencia estatal, que añadieron que al menos otras cuatro personas resultaron heridas en la misma zona.

Khattiya, conocido como "Seh Daeng" (comandante rojo), está considerado como un ídolo por algunos camisas rojas y soldados, pero fue calificado de "terrorista" por el Gobierno, que lo acusa de haber participado en decenas de ataques con granadas que han causado más de 100 heridos.

"Es un claro intento de decapitar el liderazgo militar de los camisas rojas", dijo Anthony Davies, un consultor de seguridad del IHS-Jane.

"Es un movimiento táctico inteligente que provocará confusión en las filas militares de los camisas rojas y envía un mensaje al liderazgo que si no quiere negociar y salirse, puede esperar consecuencias extremas", agregó.

Varios periodistas tailandeses y extranjeros dijeron que Khattiya fue disparado mientras le entrevistaban y después de que se le preguntara si el Ejercito podría ocupar su campamento.

Paralelamente, un manifestante antigubernamental recibió también un disparo en la cabeza cerca del campamento de los camisas rojas en el centro de Bangkok, dijo un testigo de Reuters.

El hombre recibió el balazo mientras un grupo de manifestantes avanzaba por una calle que las fuerzas de seguridad habían cerrado como parte del bloqueo del campamento montado en una lujosa zona comercial.

El primer ministro de Tailandia, Abhisit Vejjajiva, está bajo una enorme presión para que ponga fin a dos meses de crisis política en la que han muerto al menos 29 personas y ha habido más de 1.000 heridos, además de haber paralizado partes de la capital y desacelerado el crecimiento de la segunda mayor economía del sudeste asiático.

El miércoles canceló la propuesta de elecciones para el 14 de noviembre bajo su plan de "reconciliación nacional" y suspendió las conversaciones con los manifestantes después de que éstos aumentaron sus exigencias.

El consejo de líderes opositores de 22 miembros, reúne a radicales ex comunistas, académicos, populistas regionales y a personas con ambiciones de convertirse en legisladores, lo que dificulta llegar a consenso. Algunos partidarios de la línea dura, como Khattiya, defienden un aumento de las manifestaciones para ganar la lucha de una vez por todas.

Muchos afrontan cargos penales por desafiar el estado de emergencia y algunos, como Khattiya, están acusados de terrorismo, lo que acarrearía la máxima condena: la pena de muerte.

CAMPAMENTO RODEADO

Previamente, el Ejército tailandés dijo que iba a enviar vehículos blindados a los puestos de control alrededor del campamento de protesta de tres kilómetros cuadrados en el centro de Bangkok para bloquear las principales calles de acceso.

El Gobierno declaró el estado de emergencia en 15 provincias del norte y noreste del país, que son bastiones de los camisas rojas, partidarios en su mayoría del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, con lo que esperan evitar nuevas movilizaciones.

Los manifestantes, que en su mayoría son habitantes pobres rurales y urbanos, se han negado a dejar el campamento, que han rodeado con murallas de neumáticos y maderos empapados en combustible y coronados por alambradas. El Gobierno estimó en 10.000 el número de personas que lo ocupan, pero testigos de Reuters doblaron el número.

Dirigentes opositores pidieron en su emisora más refuerzos de simpatizantes y dijeron que si eran atacados asediarían la residencia de Abhisit y un cuartel en el que se ha refugiado.

Pero una fuente militar cercana al jefe del Ejército, Anupong Paochinda, comentó que es improbable que se adopten severas medidas inmediatas para dispersar a los manifestantes.

La violencia en el país ha afectado a la economía, pero los manifestantes han dicho que sólo se dispersarán cuando el primer ministro sea acusado por un mortal enfrentamiento en abril entre tropas y manifestantes.

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