Viernes, 14 de Mayo de 2010

Guardiola se reencuentra con el trampero Clemente

Ex jugadores de la paradójica esperanza blanca recuerdan sus grandes planteamientos

LADISLAO JAVIER MOÑINO ·14/05/2010 - 08:35h

Guardiola y Clemente, en una concentración de la selección en 1994. ZUERAS

Vamos a poder con ellos". Si hay algún entrenador al que le motivan los partidos en los que se siente en desventaja ese es Clemente, que tiene la mencionada frase como cabecera para arengar a sus jugadores cuando se sabe en inferioridad. Lo reconforta y lo envalentona saber que, desde esa inferioridad, es capaz de reducir a futbolistas mejores que los suyos. "Contrarrestar al rival" es otra de sus premisas preferidas de su discurso futbolero. En su currículum figuran un puñado de grandes batallas tácticas ganadas frente a contrarios que lo superaban en casi todo. Guardiola sabe mejor que nadie, por sus conversaciones futbolísticas con Clemente cuando eran seleccionador y seleccionado, que es en ese casi todo donde infecta los partidos de trampas tácticas. Guardiola sabe mejor que nadie que Clemente es un maestro trampero del fútbol. El domingo le tendrá preparada alguna encerrona de pizarra. De momento, Javi ya ha cerrado los entrenamientos del Valladolid y ha prohibido a los jugadores que desvelen sus intenciones a la prensa. En los alrededores de Zorrilla, los periodistas hablan de un trivote (Baraja, Pelé y Arzo), más Barragán como sombra individual de Messi. La misma fórmula empleada para derrotar al Sevilla y secar a Jesús Navas.

"Seguro que planteará un partido a cara de perro", asegura Rocky Lizaranzu, la pareja de Goikoetxea en el eje de aquella defensa con la que Clemente conquistó dos ligas y una Copa con el Athletic. Clemente es un arsenal de argucias de viejo pizarrero con las que ha sido capaz de rascar un empate a cero de Anfield en una eliminatoria de Copa de Europa. Aquel Liverpool de Neal, Dalglish, Rush, Souness... era el vigente campeón continental. "Ese es uno de los pocos rivales de la época respecto al que nos consideramos inferiores. Javi planteó muy bien aquel partido de Anfield. Lo hizo con sentido colectivo, no ordenó marcas individuales, pero diseñó un centro del campo en el que Elguezabal se impuso a Dalglish y De Andrés a Souness. La consigna era esperar atrás y salir", dice Lizaranzu.

El currículum de Javi tiene un puñado de batallas tácticas ganadas en inferioridad

El propio Lizaranzu encuentra en la final de Copa del 84, conquistada al Barça de Maradona, el mejor ejemplo para explicar esa versión ganadora de Clemente desde la inferioridad técnica: "Hizo tres movimientos fundamentales. Dejó a Sarabia en el banquillo para que Endika hiciera labor de desgaste arriba. En el centro del campo sentó a Chechu Gallego y metió a Patxi Salinas. La variante del centrocampista menos tocador, pero más vivo y trabajador, la utilizaba en esa clase de partidos. Su tercera gran decisión fue no ordenar una marca individual sobre Maradona porque decía que era un delantero de apariciones desde atrás. Así que en el medio del campo se ocupaba de él De Andrés y cuando se acercaba al área nos turnábamos Goiko y yo". "Cuando viajamos a Italia muchos pensaban que íbamos a ver las catedrales, pero Clemente nos convenció de que podíamos eliminar al Milan de Sacchi, que al año siguiente fue campeón de Europa", recuerda el ex espanyolista Orejuela, que no olvida "el severo marcaje que Javi ordenó sobre Gullit" en aquella eliminatoria de la Copa de la UEFA 87-88. Tampoco se le va de la cabeza que ordenara estrechar Sarriá para dificultar el juego del Milan: "Lo estrechó un metro por cada lado, pero no sé si les desconcertó más el espacio que les quitamos que la confusión que creaba la línea buena, que no se había borrado del todo".

Vieja amistad

"Pep y Javi hablaban mucho de fútbol. Tenían buen feeling", recuerda Fernando Hierro, testigo directo de la relación entre ambos. Dos lecturas antagónicas del juego que se entrecruzaron en la concentraciones de la selección española. Guardiola era un hijo de Cruyff y Clemente un apóstata de la eficacia por encima de la estética. Guardiola considera el balón y jugar en campo contrario como herramientas innegociables. A Clemente no le importa entregar ambos si atisba una posibilidad de victoria. Su relación fue siempre respetuosa a pesar de encontrarse en las antípodas futbolísticas. Guardiola nunca le pasó factura por haberlo bajado de la Eurocopa del 96 y Clemente siempre le agradeció su honradez por renunciar al Mundial 98 porque no estaba recuperado de una lesión.

"Planteará el partido contra el Barça a cara de perro", asegura su ex pupilo 'Rocky' Lizaranzu

Por unos días, Clemente vuelve a estar en el centro de todos los focos del fútbol español como en su época de seleccionador. De ahí viene el grueso de la paradoja que sería que hiciera campeón al Madrid. "El Bernabéu es el campo en el que peor me han tratado", ha confesado muchas veces. Que desterrara a la Quinta del Buitre de la selección y se cebara especialmente con Míchel lo convirtió en el enemigo público número uno del madridismo. Clemente recuerda con cierta asiduidad que los ultras del Madrid lo amenazaron en los aledaños de Chamartín. Los madridistas no lo tragan tampoco por frases como "vendería el Bernabéu, construiría viviendas sociales y haría un equipo sólo con jugadores de la Comunidad de Madrid", o "eso de equipo galáctico me parece una horterada".

Incluso con Valdano, la guerra dialéctica y estilística Menotti-Bilardo cruzó el charco para tener su versión en la Liga. Si para Valdano, cuando entrenaba al Madrid en el año 94, Hierro era un central de jerarquía, para Clemente era un excepcional centrocampista rompedor y llegador.

"A Javi le gusta el escenario en el que está ahora mismo. Por eso dice que se siente cómodo en esta clase de partidos y en estos momentos. Pero todo lo que hace es para quitar presión a los jugadores. Centra la atención sobre él para que el equipo no sienta responsabilidad", analiza Hierro. Para el madridismo, este último repunte de Clemente como ombligo de la Liga será bienvenido si la Liga acaba en sus vitrinas.