Jueves, 13 de Mayo de 2010

Pulmones y corazón

De Gea ejerce de líder anímico

HUGO JIMÉNEZ ·13/05/2010 - 00:18h

REUTERS - De Gea, en una acción del partido.

En medio de la fatiga, con las bolas de los gemelos a punto de reventar, Agüero esprintó con los pulmones en la boca en buscas de un balón imposible. No metió el gol del triunfo, pero la historia le recordará por esa carrera con el escudo por delante. Igual que a Forlán por sus dos goles. El Kun se fue roto al banquillo, pero con los corazones rojiblancos ganados para siempre. Se marchó con ese sonido agudo y guerrero llenando el estadio de Hamburgo: "Kun, Kun, Kun". Forlán concretó la proeza rojiblanca, pero Agüero fue el que más la buscó y la rebuscó. No paró de asestarle golpes bajos a la defensa del Fulham, entendidos por esos regates cortos que ni Hangeland ni Hughes le pillaron.

Si el Kun lideró al Atlético desde el balón, De Gea lo hizo desde el corazón. Encabezó la salida del equipo junto a Domíngez y Antonio López. Un guiño al sentimiento de cantera. Fue De Gea uno de los cabecillas anímicos sobre el campo. Todo pese a estar en su primera final, pese a sus 19 años. Cuando el partido se puso cuesta arriba dio el primer paso al frente. Sus reproches a Gera, cuando este le dejó el pie en un balón adelantado, fueron también un grito a sus compañeros. Y a su propia afición, anestesiada tras el gol inglés.

De Gea sacó ese carácter tras el que adivina a un campeón. De paso, le enseñó a Simao lo que es competir en una final y tener sentido de club y de equipo. A Simao le sobró individualismo. No completó un buen partido y se miró el ombligo olvidándose del colectivo cuando vio su dorsal en el tablero electrónico. Tampoco tenía demasiadas razones para quejarse por el cambio. No desbordó y fue junto a Reyes, otro que enfiló la caseta antes de tiempo, el que menos corrió de todo el equipo, según las estadísticas de la UEFA: 9, 35 kilómetros recorrió el portugués y 9,19 el utrerano.

Con todo, Simao se atrevió a desafiar a Quique camino del banquillo y de paso le faltó al respeto a Jurado. El título no entierra ese gesto. Queda otra final.

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