Miércoles, 12 de Mayo de 2010

El Papa pide a los intelectuales que no tengan miedo a confrontarse con Dios

EFE ·12/05/2010 - 13:24h

EFE - El papa Benedicto XVI (c), acompañado por el director portugués Manoel de Oliveira (dcha) y por el arzobispo de Lisboa Jose Policarpo, saluda a los asistentes a la reunión del Pontífice con personalidades culturales portuguesas en el Centro Cultural Belem en Lisboa (Portugal) hoy, miércoles 12 de mayo de 2010. El Papa realiza una visita de cuatro días de duración a Portugal.

El Papa dijo hoy en Lisboa que un pueblo que reniega de Dios "acaba perdido en los laberintos del tiempo y de la historia, sin valores claramente definidos y sin objetivos" y exhortó a los intelectuales a "no tener miedo" a confrontarse con Dios y a dialogar con los creyentes.

Benedicto XVI abogó también por potenciar el diálogo intercultural, para promover la cooperación entre países y construir una "ciudadanía mundial" basada en los derechos humanos, independientemente del origen étnico, pertenencia política y creencias religiosas.

El Pontífice, en su segundo y último día en Lisboa, camino de Fátima, se reunió con el mundo de la cultura portuguesa, representada, entre otros, por el centenario cineasta Manoel de Oliveria (101 años), al que expresó su "admiración", y la fadista Carminho, de 25, una de las nuevas voces del fado, antes quienes dijo que la sociedad actual vive una época "turbulenta".

"La cultura actual refleja una tensión, que a veces toma forma de conflicto, entre el presente y la tradición. La dinámica de la sociedad absolutiza el presente, separándolo del patrimonio cultural del pasado y sin intención de delinear el futuro", afirmó el Papa ante más de mil personas.

El Obispo de Roma dijo que esa valorización del presente como "fuente inspiradora del sentido de la vida", choca con la fuerte tradición cultural de pueblos, como el portugués, marcados por la influencia milenaria del cristianismo.

El Pontífice agregó que ese conflicto entre tradición y presente se expresa en la crisis sobre la verdad de Dios, "la única que puede orientar y trazar el sendero de una existencia conseguida, tanto a nivel individual como pueblo.

"Para una sociedad formada mayoritariamente por católicos y cuya cultura está profundamente marcada por el cristianismo se revela dramático intentar encontrar la verdad fuera de Jesucristo", subrayó el Papa.

Benedicto XVI expresó el respeto de la Iglesia con "otras verdades" o con "las verdades de los otros" y abogó por el diálogo con otras culturas.

El Papa teólogo, recordando a Pablo VI, afirmo que la Iglesia tiene que dialogar con el mundo en el que vive y que ese diálogo debe ser sin "ambigüedades".

A este respecto agregó que constatadas las diferencias culturales hay que trabajar para que las personas no sólo acepten la existencia de la cultura del otro, sino que se enriquezcan de ellas y le ofrezcan lo que poseen de bien, auténtico y bello.

"Esta es una hora que exige lo mejor de nuestras fuerzas, audacia profética, capacidad renovada para mostrar nuevos mundos al mundo", dijo el Papa recordando al poeta nacional luso Luis de Camoes.

Y en esa línea agregó: "vosotros, trabajadores de la cultura en todas sus formas, creadores de pensamiento y opinión, que gracias a vuestro talento tenéis la posibilidad de hablar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad colectiva, no tengáis miedo de dialogar con los creyentes, que como vosotros se sienten peregrinos en el mundo y en la historia hacia la belleza infinita".

"Queridos amigos, la Iglesia considera como su misión prioritaria en la cultura moderna tener despierta la búsqueda de la verdad y por consiguiente de Dios. Os invito a profundizar en el conocimiento de Dios. Hacer cosas bellas, pero sobre todo hacer que vuestras vidas sean lugares de belleza", concluyó el Papa.

Benedicto XVI defendió el Concilio Vaticano II, que impulsó a la Iglesia hacia el tercer milenio y la renovó, y dijo que el mismo la Iglesia acogió lo mejor de la modernidad, "evitando los errores y callejones sin salidas de la Reforma y del Iluminismo".

Tras este encuentro, el Papa se reunió con el primer ministro portugués, el socialista José Sócrates, bajo cuyos gobiernos se han aprobado las leyes de matrimonios homosexuales, divorcio sin consentimiento mutuo y aborto.

Esta tarde el Papa se traslada a Fátima, a 125 kilómetros de Lisboa, donde se postrará ante la Virgen que se apareció a los tres pastorcillos en seis ocasiones en 1917 y tan unida desde entonces a todos los Pontífices.

Visitará la Capilla de las Apariciones y, lo mismo que hizo en 1967 Pablo VI, entregará una rosa de oro a la Virgen.

Juan Pablo, que visitó el santuario en tres ocasiones (1982, 1991 y 2000) y siempre consideró que la Virgen la salvó la vida el 13 de mayo de 1981 cuando fue tiroteado en el Vaticano por el terrorista Ali Agca, donó a la Virgen la bala que le disparó el turco y que está engarzada en la corona.

Benedicto XVI celebrará las vísperas con los sacerdotes, bendecirá las antorchas y participará en el tradicional rosario.

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