Domingo, 9 de Mayo de 2010

BP intenta limpiar su mancha

Ante la inacción de las autoridades locales y la administración federal, la petrolera lidera una operación que vecinos y ecologistas tildan de campaña de imagen

ISABEL PIQUER ·09/05/2010 - 13:50h

Vista de de la mancha de petróleo cerca a las Islas Chandeleur, Luisiana (EEUU). EFE/Larry W. Smith

En Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida, la petrolera británica está en todas partes. Su director ejecutivo, Tony Hayward, dijo desde el primer momento que pagaría la factura de la marea negra. Pero BP está haciendo mucho más. Llenar el vacío dejado por unos estados empobrecidos por la recesión, que no pueden financiar el rescate de sus costas.

Empotrada en el centro de operaciones conjuntas, BP ha desplazado a la zona potencialmente siniestrada unos 2.000 empleados de su cuartel general en Houston, incluso de sus oficinas de Alaska. Y ha subcontratado a otros tantos.

Lisa Houghton, directora general de comunicaciones internas de la petrolera, llegó un viernes a Biloxi (Misisipi) para montar un centro de atención ciudadana. Se instaló en unas oficinas vacías del Departamento de Asuntos Marinos del Estado. No había nada. El lunes tenía 50 sillas, diez mesas, cuatro cubículos, y otras tres personas trabajando.

La petrolera dijo el primer día que pagaría la factura de la marea negra

Su misión consiste básicamente en canalizar la ira local... Y las posibles demandas judiciales.

"Toda la compañía se ha movilizado", explica Houghton. "Tenemos un plan con varias acciones paralelas. En el lugar del siniestro hemos desplegado la campana; en Houston lo pueden seguir en directo en grandes pantallas, gracias a las cámaras de los robots submarinos".

A golpe de chequera

No hay ángulo que BP no tenga cubierto con la chequera. En Misisipi ha contratado a Tri State Bird Rescue & Research para organizar las operaciones de descontaminación de las aves afectadas y al Center for Toxicology and Environmental Health, un laboratorio privado de Little Rock (Arkansas), para medir la contaminación del aire.

"Toda la compañía se ha movilizado", explica una portavoz

También ha contactado con los centros educativos locales. Stacy Carmichael, un profesor de biología de la facultad de Gautier (Misisipi) imparte todos los días cursos básicos a los voluntarios que quieran apuntarse a limpiar playas. Le contrató el centro, pero BP paga el sueldo.

En Misisipi, el US Environmental Services, una empresa privada, pone las boyas naranjas de contención siguiendo las indicaciones de la petrolera. La prioridad es contratar a los pescadores locales, de momento en paro forzoso, para acallar las protestas.

"Si esto empeora, las cosas se van a poner feas y cuando eso ocurra, prefiero tener la gente de mi lado, prefiero tenerlos contratados" dice George Malvaney, que dirige las operaciones de U.S Environmental.

La prioridad es contratar a los pescadores locales en paro forzoso

En Luisiana, la petrolera ha despachado empleados en cada condado. Irvin Lipp, por ejemplo, un señor de mediana edad amable y cordial, hace de enlace entre BP y el condado de Saint Bernard, uno de los más sensibles y afectados, donde ya se han visto las primeras manchas. Lipp ha asistido a un par de consejos municipales con pescadores. Tiene previsto formarles en el manejo de sustancias peligrosas (hazmat, por "hazardous materials") por los gases que el crudo pueda desprender.

Plan de contingencia

La petroquímica, explica Lipp, tiene preparado, como todas las grandes petroleras, un plan de contingencia en caso de catástrofe. Los empleados de la compañía tienen una asignación paralela a la de su trabajo normal. Un ejército dispuesto a desplazarse donde los vientos lleven la marea negra.

"BP quiere limpiar más su nombre que las costas", dice un ecologista

En Bayou la Batre (Alabama), BP ha contratado a ESIS, una consultora privada especializada en reclamaciones, para gestionar las demandas e indemnizaciones de los pescadores y de los hoteleros. El jefe de operaciones de la petrolera, Doug Shuttles, aseguró hace unos días que ya habían empezado a mandar los primeros cheques a los afectados.

Pagar también implica controlar. "BP nos ha impuesto una cláusula que nos impide hablar a la prensa", reconoce Dan Parker, cuya compañía CIagent, se encarga de limpiar las playas de Dauphin Island. "Querían organizar cursos para formar voluntarios", cuenta Tom Herder del Programa de Protección del Estuario de Mobile (Alabama). "Les dije que no. Ya estamos entrenados, no necesitamos que nos controlen. Lo que BP quiere es dar buena impresión".

Omnipresencia de la petrolera

No todo el mundo aprueba la omnipresencia de la petrolera. "BP está más preocupada en limpiar su nombre que en limpiar las costas. Tienen unos antecedentes desastrosos en temas de seguridad y parece que sobre todo quiere controlar la historia", dice a Público Michael Brune, presidente ejecutivo del grupo ecologista Sierra Club.

El Senado ha citado a los responsables de la empresa

"Todo está en manos privadas, el Gobierno federal debería nacionalizar las operaciones de limpieza. Es demasiado complaciente con BP", añade Brune. "Me parece bien que paguen la factura pero están tomando decisiones que nos les tocan. Si pagan laboratorios por ejemplo, no deberían tener acceso a los resultados antes de que se hicieran públicos".

Después de un largo encuentro con varios ejecutivos de BP en Houston (Texas) el pasado jueves, el secretario de Interior, Ken Salazar, aseguró que el Gobierno mantendría toda la presión que hiciera falta sobre la petrolera. "¿Están haciendo todo lo posible? Eso espero. Me encargaré de que así sea".

En el Congreso, tres senadores demócratas han presentado una ley, Big Oil Prevention Act para elevar la cuantía de las indemnizaciones hasta los 10.000 millones de dólares. "BP tuvo beneficios de 5.600 millones de dólares tan sólo en el último trimestre", resaltó Robert Menéndez, uno de los autores de la propuesta legislativa, "se lo pueden permitir".

Para este martes, el Senado de Estados Unidos ha llamado a declarar a los responsables de la petrolera, así como a los de Transocean, propietaria de la plataforma, y Halliburton que efectuaba trabajos de mantenimiento.

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