Domingo, 9 de Mayo de 2010

"La relación de Aguirre y los medios es patológica, intervencionista"

José Antonio Zarzalejos, ex director de 'ABC', carga en su libro contra los que forzaron su salida del diario y defiende la vía de una "derecha moderada y reformista"

JUANMA ROMERO ·09/05/2010 - 08:00h

MÓNICA PATXOT - José Antonio Zarzalejos, fotografiado ayer sábado 8 de mayo en su domicilio en Madrid. Aboga por un periodismo decente, veraz y riguroso, en libertad y en conciencia, una pelea "imposible" en su última etapa como director de 'ABC'.

Reivindicó el "periodismo posible", el que se nutre de la libertad y la conciencia. Reclamó acompañar a la derecha a la moderación.Pero no pudo. José Antonio Zarzalejos (Bilbao, 1954) tropezó, como director de ABC (1999-2004 y 2005-2008), con el acoso de la otra derecha, la derecha radical, que identifica con un ala del PP, El Mundo y la Cope de Federico Jiménez Losantos, y la jerarquía eclesiástica. En fin, los muñidores de la teoría de la conspiración del 11-M. Zarzalejos se descarga en La destitución (Península), una crónica valiente que acusa con el dedo a quienes forzaron su salida de ABC. Por eso ha recibido durante dos años "sugerencias" para que abandonase el libro.

Responsabiliza a Esperanza Aguirre de su despido. Dice que quería que 'ABC' la acompañase en su asalto al poder del PP. Y se negó. ¿La presidenta quiere medios serviles para manipularlos?

No hablo de servilismo o manipulación. Tiene una relación patológica con los medios, intervencionista, ajena a las formas de la derecha europea. Y eso es una anomalía. Quiere intervenir en los medios como si no hubiera barreras infranqueables. Y las hay.

¿Caducó su ambición de llegar a arrebatar la presidencia del PP a Mariano Rajoy?

"Los obispos fueron pusilánimes y debieron evitar la deriva de la Cope"

Yo tuve una excelente relación con Aguirre hasta 2003. Desde entonces, es un completo misterio para mí. Es una mujer impredecible e imprevisible, rodeada de un entorno también impredecible y taimado.

¿Está tocada por la 'Gürtel'?

Creo que sí, absolutamente tocada. Podrá tener un magnífico resultado en Madrid, pero fuera de las lindes de la Comunidad no tiene ni lejanamente hechuras de líder nacional. Se vio cuando era ministra de Cultura.

¿Cuando era director, ensayó un periodismo fallido?

Traté de llevar ABC a una zona moderada y reformista. Pero cuando regresé a la dirección en 2005, hallé a sectores de la derecha española que no quisieron moderarse. Fue un periodismo no sé si fallido, sí de difícil ejecución. No quise que el periódico dijese que el 11-M era una conspiración, ni que fuese una palanca para operaciones comerciales y políticas. El tiempo nos ha dado la razón. Rajoy perdió las elecciones y los que defendieron la teoría de la conspiración no están en primera línea del PP, como Eduardo Zaplana. Y los que la propagaron esas tesis hoy no tienen crédito.

¿Quién no se moderó?

La responsabilidad está diluida. Es de los que en el PP, en los medios y en la Iglesia, consintieron que el 11-M fuese un culebrón que deslegitimase instancias fundamentales del Estado (fiscalía, jueces, policías...) y que mezclase al PSOE en sospechas abracadabrantes. Me fié de mis profesionales y no entré en una farsa, por mucho que sirviese como paliativo a una enorme decepción, la derrota del PP en 2004. Me negué y me negaría una y mil veces. Habría sido letal para ABC. Pero los gestores de la empresa [Vocento] me dejaron absolutamente solo. No tuve el apoyo necesario. Ni me ofrecieron asistencia jurídica frente a Federico Jiménez Losantos ni defendieron las tesis democráticas de ABC. Me faltó asistencia de los de dentro. Con una excepción: la redacción, que estuvounida y convencida de que estaba haciendo lo que tenía que hacer, un relato veraz y riguroso. 

"Hallé a sectores de la derecha española que no quisieron moderarse"

Afirma que Rajoy "dejó hacer". ¿Por qué no paró la 'conspiración'?

Nunca supe por qué no se impuso con más rotundidad. Pero nunca se impone de forma terminante en nada. Se alía con el tiempo y espera. No es un líder débil, sino peculiar, excesivamente táctico. Sabe que si no transacciona con personas de mucho peso y mucha influencia en el PP, el partido podría romperse. Y es una forma de liderazgo que no se conoce en la derecha española, en [José María] Aznar o en [Manuel] Fraga, aunque sí en Adolfo Suárez y la UCD. Yo sólo recibí la solidaridad silente de dirigentes como Alberto Ruiz-Gallardón, cuya posición le costó gravísimas injurias [de Losantos].

¿El PP ha aprendido de aquella experiencia?

Salió escaldado de la radicalización. Perdió en 2008 por eso. Si el PP quiere ganar, deberá hacerlo desde la moderación, la centralidad. Deberá revisar los modos y usos de gobierno y entender las relaciones con los nacionalistas. Rajoy está en esa tesis, y se ha acercado a las tesis de ABC.

En el libro vierte graves acusaciones contra la jerarquía de la Iglesia. ¿Se arrepiente de no haber arremetido contra ella en el periódico, coincidiendo con toda la campaña de acoso de la Cope contra usted?

No. Yo soy católico. Intenté por todos los medios establecer una relación de confianza con el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, para frenar esa línea agresiva de la Cope, y no fui escuchado. Muchos prelados sí me expresaron su comprensión, como Antonio Montero, arzobispo emérito de Mérida-Badajoz. Pero a los obispos les faltó valentía para enfrentarse a Rouco. Yo no podía arremeter contra la jerarquía, primero por convicción y luego porque muchos prelados me hicieron ver que aquello sería transitorio. Lo mismo me decía el que era nuncio del Vaticano, Manuel Monteiro de Castro.

¿Y cómo es que ninguno de ello consiguieron detener esa cruzada? ¿Por qué nadie se impuso a Rouco?

"Nunca supe por qué Rajoy no se impuso. Nunca se impone en nada. Es táctico"

Rouco era quien tenía la fuerza decisiva en la emisora, y no Ricardo Blázquez [presidente de la Conferencia Episcopal de 2005 a 2008]. Todos los prelados me prometían que se reconduciría una situación anómala. Es que no sólo cargaban contra mí y contra ABC, sino contra el rey, contra Gallardón, contra Rajoy, al que llamaban todos los días "maricomplejines". Y también insultaban y descalificaban a políticos como José Montilla o José Blanco. Me quedaba perplejo al ver la facilidad con que la jerarquía eclesiástica digería ese discurso tremendista, radical. Ahora está pagando las consecuencias de ese discurso. Los obispos fueron pusilánimes y debieron evitar aquella deriva de la Cope. Igual que el Gobierno debió haber actuado para proteger a las instituciones del Estado. Claro que se encontraba cómodo con una Cope que servía para aglutinar a la izquierda.

La pregunta es por qué Rouco actuaba así. 

Rouco controlaba la jerarquía eclesiástica. Ejercía la autoridad de una manera íntegra y total y además tenía una relación directa con la Santa Sede, que ahora ya no tiene. En 2005 y 2006  contaba además con la alianza del primado de España y arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares. Pero Cañizares ya se despegó de él en 2007, y en 2008 protestó por la renovación del contrato a Losantos y César Vidal [ex locutor de La linterna], algo que no hizo en 2006. La consecuencia es que la voz de uno y otro es inaudible y que ya no están en la Cope, que ahora atraviesa una mala situación económica. Ni la cadena ni Federico obtuvieron nada bueno de aquel radicalismo.

Usted habla de la "fuerte pulsión de poder" de Rouco...

Sí, es así. Es una gran canonista especializado en las relaciones de Iglesia y Estado. Él considera que España es católica y que no puede dejar de serlo. Porque si deja de serlo, perderá su condición nacional. Es una unión hipostática. Esa percepción le hace confundirse gravemente, está distorsionada. España es culturalmente cristiana, pero no confesionalmente católica.

Cree entonces que la Iglesia española no se ha adaptado a los tiempos. 

Ni la jerarquía española ni la de todo el mundo. Ahora, con los casos de pederastia que están apareciendo, la Iglesia sufre una convulsión tremenda, y eso tiene un elemento positivo: que la Iglesia está obligada a la catarsis. La Iglesia se basa en la opacidad, pero no se puede sustraer a la globalización del conocimiento. El caso de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, ha estallado ahora, pero ¿cuánto tiempo llevaba latente? La Iglesia tiene una conciencia distorsionada de que una cosa es pecado y otra delito. Para la sociedad civil, sin embargo, lo principal es el delito. 

"Rouco cree que España es católica y no puede dejar de serlo. Su visión está distorsionada"

¿El 'ABC' de hoy, dirigido por Ángel Expósito, se ha desnaturalizado? ¿Se ha separado de su tradición?

El ABC de hoy asume y se beneficia de la línea editorial que defendimos. No está contaminado por haber secundado la teoría de la conspiración. Los actuales gestores saben que es una baza para su crédito, aunque no saquen el tema a relucir. 

Sin embargo, 'ABC' ahora saca pecho de sus mejores cifras de difusión. 

Es uno de los fraudes que se están perpetrando. En marzo de 2007, ABC vendía, según la Oficina de Justificación de la Difusión, 242.000 ejemplares. En marzo de 2010, 260.000. Es decir, que la mejoría se traduce en 18.000 periódicos más. Y eso que entonces no había ni lejanamente la misma acción promocional que ahora. La mejoría de ABC se debe a que El Mundo ha perdido 80.000 ejemplares. Esta es la realidad. Además, yo tuve que sufrir un boicot terrible de una radio [la Cope] con tres millones de oyentes que llamaba a no comprar el diario. Calculo que el quebranto que nos produjo tal boicot fue de 20.000 copias menos de venta.

¿Sufrió presiones para no publicar este libro, 'La destitución'? ¿Qué quiere gritar con él?

Presiones, no, pero sí sugerencias para que abandonase, que procedieron de las personas mencionadas en el libro y de la compañía [Vocento]. Me ha costado dos años escribir esta obra. Lo he hecho como si fuese un fresco, un gran reportaje, reducido y contundente, en el que cada página te lleva a la siguiente. Y lo que quiero dejar bien sentado es que el periodismo es la profesión más bella, como decía Albert Camus. Pero para ello debemos tener editores que nos permitan ser periodistas, que nos dejen desarrollar nuestra función en libertad y en conciencia. Ese es el periodismo posible que yo reivindico y que reivindiqué para ABC. Pero aquello llegó a ser una pelea que lo convirtió en un periodismo imposible.

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