Sábado, 8 de Mayo de 2010

El Papa aborda la secularización belga y alude brevemente al "pecado" de su Iglesia

EFE ·08/05/2010 - 09:22h

EFE - En la imagen, el obispo de Augsburgo (Alemania), Walter Mixa. El papa Benedicto XVI aceptó hoy, sábado 8 de mayo de 2010, la renuncia de Mixa, quien puso sus cargos a disposición de la Santa Sede tras reconocer que maltrató a menores y al que se investiga además por supuesta pederastia.

El papa Benedicto XVI abordó hoy la secularización de Bélgica, durante un encuentro en el Vaticano con los obispos belgas en el que el Pontífice no habló de los escándalos de pederastia de religiosos en ese país y aludió brevemente al "pecado" de su Iglesia.

Después de que el encuentro fuera aplazado ayer por su apretada agenda, Benedicto XVI recibió finalmente este sábado a los prelados belgas, en una reunión en la que se esperaba que abordara la pederastia, tras la reciente destitución del obispo de Brujas, Roger Wangheluwe.

En un discurso pronunciado íntegramente en francés, facilitado por la Santa Sede, Benedicto XVI analizó de manera más extensa las "transformaciones" que vive la sociedad belga y los desafíos que afronta la Iglesia Católica en Bélgica, con la disminución del número de bautizados y de sacerdotes.

En alusión al "pecado" de su Iglesia, el Pontífice instó al comienzo de su discurso a los sacerdotes, religiosos y seculares a que recuerden que "es sólo Cristo quien calma la tempestad y vuelve a dar fuerza y ánimos para llevar una vida santa".

Y añadió: "Es también una buena ocasión para reforzar esta comunión en la escucha recíproca, en el rezo común y en la caridad de Cristo, sobre todo en estos tiempos en los que vuestra Iglesia, ella misma, ha sido tocada por el pecado".

Aunque el motivo de la presencia de los prelados en el Vaticano era para cumplir la quinquenal visita "ad limina apostolorum", se esperaba que el Papa hablara a los obispos belgas sobre la pederastia, después de que el ya ex obispo de Brujas, de 74 años, reconociera recientemente que había abusado de un joven cuando era sacerdote y fuera destituido inmediatamente, el pasado 23 de abril, por Benedicto XVI.

Además del escándalo de Vangheluwe, el pasado día 29 de abril un diario belga publicó la denuncia de un hombre que asegura que cuando tenía 15 años, en la década de los años 80, fue violado por un sacerdote de la diócesis de Namur.

El denunciante afirma además que el actual jefe de la Iglesia Católica belga, Andre Joseph Leonard, que en aquella época era obispo de Namur, encubrió el caso, que se encuentra desde 2006 en los tribunales belgas.

Precisamente Leonard, arzobispo de Malinas-Bruselas, habló este sábado del problema de la pederastia de religiosos belgas en su saludo al Papa, en el que se refirió a una Iglesia que sufre, pero "determinada a afrontar este tipo de problemas con claridad".

"Es una Iglesia belga que sufre la que se dirige a Usted tras el grave escándalo causado por la dimisión forzada de uno de sus obispos", afirmó el jefe de los obispos de Bélgica, en unas declaraciones recogidas por Radio Vaticano.

Leonard explicó además que tal determinación de su Iglesia para afrontar la pederastia queda demostrada, "en particular, con el intenso trabajo de la comisión encargada de tratar las denuncias en materia de abusos sexuales que se han verificado en el contexto pastoral".

Y es que los casos de pederastia en religiosos de Bélgica se unen a los denunciados en EEUU, Irlanda, Alemania, Austria, Holanda e Italia, que han colocado a la Iglesia Católica en una de las crisis más graves de su historia reciente.

Pero el principal asunto que pretendían abordar con el Papa los obispos belgas es el de la secularización de Bélgica, donde, según indicaba el diario vaticano "L'Osservatore Romano" recientemente, se ha producido un destacado descenso en el número de fieles.

El Papa se refirió a este fenómeno como "tendencias comunes en muchos países europeos", pero que tienen en Bélgica características propias que se han acentuado en los últimos tiempos, en concreto la disminución del número de bautizados, el aumento de la edad media de los religiosos y la "insuficiencia" de personas "ordenadas o consagradas" a la religión católica.

Benedicto XVI afirmó que esto no tiene que contemplarse como un "proceso inevitable", sino que es necesaria una "amplia y seria pastoral vocacional, fundada en la ejemplaridad de la santidad de los sacerdotes".