Viernes, 7 de Mayo de 2010

El Barça llega a su destino

París prueba el carácter de un equipo cuyo baloncesto le reivindica como referente europeo

MIGUEL ALBA ·07/05/2010 - 14:20h

EFE - Los jugadores del Regal FC Barcelona Roger Grimau (c) y Juan Carlos Navarro (d), entre otros, durante el entrenamiento que el equipo ha llevado a cabo hoy en el Palacio Ominsport de Bercy.

El pasado no reconforta. Incluso eleva los fantasmas. París, la ciudad donde se quebraron dos intentos (1991 y 96), el último con recuerdos de saqueo (tapón ilegal de Vrankovic a Montero). El CSKA, rival hoy en semifinales, el método con el que Messina frustró las dos últimas apariciones en una Final Four (Praga'06 y Moscú'09) del Barça.

Sin embargo, el grupo de Xavi Pascual no echa la vista atrás. No se lo permite su exigencia, ni tampoco sería justo para su propuesta. Un baloncesto tan capaz de reeducar un marcador desde la defensa (ha encajado una media de 63,8 puntos en los 20 partidos de la Euroliga) como de aguantar cualquier apuesta de anotaciones altas.

"Cada reto que nos hemos propuesto, lo hemos conseguido", advierte Navarro

Una escuela, la de Xavi Pascual, que alimenta su pizarra con la buena sintonía entre sus estrellas. Todos aportan, se involucran, respetan sus roles y no cuestionan la fórmula que adereza con premios (Supercopa, Copa del Rey y liderato en la Liga ACB) su marca de calidad: 5 derrotas en 60 partidos (30-3, en la ACB; 18-2, en la Euroliga)

Sin embargo, la estadística se diluye en una Final Four, la gran prueba de madurez. El examen definitivo de carácter. "Es un desafío más para este equipo. Cada reto que se ha propuesto, lo ha conseguido", advierte Juan Carlos Navarro. Él cató la gloria en 2003, en el Sant Jordi, en aquel grupo mítico del triplete de Pesic. La única Euroliga en los once intentos de Final Four del Barça.

Entonces, Navarro era un secundario entre la generación de Bodiroga, Jasikevicius, Fucka, Dueñas... Hoy es el jefe. Su puesta en escena predetermina al Barça. Hace un año, en Berlín, el CSKA le desquició. "Me sacaron del partido; me cargué de faltas demasiado pronto", recuerda. Su ausencia envalentonó a Siskauskas (18 puntos en el último cuarto). Un ogro para el que este Barça, más equilibrado, tiene antídoto: Pete Mickeal. Nacieron el mismo año (1978), miden lo mismo (1,98) y nunca huyen de la responsabilidad. Un duelo de clones que decantará una semifinal con más focos entre los moscovitas. Holden y su capacidad para engrandecerse ante equipos españoles. El paso adelante de Kaun. La solidez de Khryapa. La incógnita de Smodis. Un dibujo muy físico, que ante la ausencia de Messina, venden victimismo. "El Barça es favorito contra nosotros", sentencia Holden.

El CSKA vende victimismo ante un Barça con antídoto para Siskauskas

Los fichajes blaugrana, durante el verano, sostienen la afirmación. En el cambio de cromos (Lorbek, Morris y N'Dong por Andersen e Ilyasova) por el interior, el Barça ha ganado rebote, sacrificio y versatilidad. En el exterior, Ricky aporta magia, descaro y veteranía con 19 años. "La edad no es importante cuando juegas al baloncesto, pero sí es verdad que, cuando el partido está ajustado, uno se siente más tranquilo cuanta más experiencia tienes", reflexiona Ricky ante su debut en la lucha por el máximo título europeo.

Dinero frente a arrogancia

Un cetro que sólo Kecman puede reeditar este fin de semana. Desaparecido el Panathinaikos, actual campeón, el tirador serbio es el único con opciones de repetir título un año después. Junto a McCalebb, el jugador más rápido con balón en Europa, el gigante Vranes (2,29) y Vesely, un tres de 2,10 con buena mano y más inteligencia desde el poste bajo, dan forma a la minuciosidad obsesiva de Vujosevic. "Funcionamos como un equipo y eso vale tanto como el dinero", asegura el técnico del Partizan.

Un mensaje que no amedrenta a la pléyade de estrellas que ha reunido el Olympiacos a golpe de talonario. Kleiza, máximo anotador de la Euroliga (17.3 puntos); Childress, el primer jugador robado a la NBA por dinero; Papaloukas, Teodosic, Bourousis, Vujcic, Halperin... Como el Barça, saben jugar a 100 puntos y a 60. Su baloncesto es alegre, intentando anotar en los primeros segundos. Una ofensiva demasiado potente ante la arrogancia del Partizan.