Jueves, 6 de Mayo de 2010

"Quiero dibujar la miseria de los soldados"

Jaques Tardi llega con todo su armamento al Salón del Cómic

LÍDIA PENELO ·06/05/2010 - 08:00h

En Puta guerra', el francés muestra el horror de la Primera Guerra Mundial.

La guerra está llena de acontecimientos absurdos y Jacques Tardi (Francia, 1946) lleva más de media vida dibujándolos. "Lo que me interesa es dibujar la miseria y el sufrimiento que padecieron los soldados que estuvieron involucrados en la Primera Guerra Mundial", contaba ayer a Público por la noche en la inauguración de la exposición ¡Puta Guerra!, en la sala Refugi de Badalona. La apertura de la muestra marcó la inauguración no oficial de la edición del Salón Internacional del Cómic, que abre sus puertas hasta el domingo.

Acompañado de su colaborador inseparable, el historiador Jean-Pierre Verney, Tardi observaba inquieto el resultado del montaje, dando vueltas a un cigarrillo sin encender. Cincuenta piezas originales de sus viñetas sobre la Gran Guerra cuelgan de las paredes de un espacio que fue un refugio antiaéreo de la Guerra Civil.

"La Guerra Civil española fue una guerra ideológica"

"Quiero dejar claro que la de España fue una guerra ideológica y que lo que me interesa es la cruda cotidianidad del conflicto. Pero que conste que me compadezco de todos los soldados, independientemente de su nacionalidad", dijo con vehemencia.

La exposición está integrada por páginas originales de La guerra de las trincheras, tres ilustraciones de El mañana sangrante y viñetas de ¡Puta Guerra!, álbum que ahora Norma Editorial edita en un sólo volumen y en la que Verney aparece por primera vez como coautor. "¡Puta Guerra! no es sólo una obra de referencia del cómic, también lo es de la literatura relacionada con la Primera Guerra Mundial", detallaba Jaume Vidal, autor de los textos que acompañan el montaje.

"En estos dibujos no hay odio por el enemigo", puntualizó Tardi, mientras Verney lo miraba con complicidad. Ambos llevan trabajando juntos más de 30 años, Tardi pone el rigor y la pasión, y Verney asume la tarea de documentación. A los dos les obsesionan las pequeñas historias que se esconden tras las crónicas.

"En estos dibujos no hay odio por el enemigo", puntualizó Tardi

"Creo que la Primera Guerra Mundial es fundamental para definir el mundo en el que vivimos hoy. Fue una guerra industrial, de armamento sofisticado, que marcó el paso del siglo XIX al XX", apuntó el dibujante. "No puedo dejar de pensar en cómo podían soportar aquellas condiciones brutales. Me identifico con gente ordinaria, no con las élites", añadió sombrío.

Los antepasados de Tardi combatieron en la Gran Guerra, y los de Verney, también. "Mi abuela era alemana y mi abuelo luchó con los alemanes. Por eso arrinconamos el odio en nuestras interpretaciones", puntualizó el historiador, que ultima los preparativos del museo dedicado a una guerra que terminó en 1918, pero que, en opinión de Tardi, "puede volver a empezar cualquier día".

Desde las paredes de la sala, los dibujos transmiten la desazón por no poder volver a casa, el miedo ante la batalla y el hambre acumulada durante semanas. Personajes que plantean preguntas sin respuesta.