Miércoles, 5 de Mayo de 2010

Riesgo de suicidio es similar con todos los antidepresivos

Reuters ·05/05/2010 - 18:50h

Por Anne Harding

Un nuevo estudio reveló que las personas tienen casi el mismo riesgo de tener pensamientos suicidas o de intentar suicidarse cuando comienzan a tomar un antidepresivo, sin importar el tipo de píldora recetada.

"No existe una diferencia significativa entre esos fármacos", afirmó el doctor Sebastian Schneeweiss, del Brigham and Women's Hospital y la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston.

Para el autor principal, eso significa que los psiquiatras que recetan antidepresivos pueden basar su decisión farmacológica según qué es lo mejor para el paciente, en lugar de qué es lo más seguro.

Pero eso no implica que los fármacos no tengan riesgos. "Siempre hay que considerar la seguridad de esos remedios; el aumento (del riesgo de suicidio) siempre está latente."

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en ingles) emitió una advertencia en el 2004 de que los niños y adolescentes tratados con antidepresivos podrían sufrir un aumento del riesgo de tener pensamientos y conductas suicidas.

En el 2006, amplió el aviso a los pacientes de hasta 25 años. Todas las etiquetas de los antidepresivos deben incluir la llamada "caja negra", que indica que ese fármaco eleva el riesgo de que el usuario tenga pensamientos y conductas suicidas.

Pero siempre fue difícil identificar si ciertos fármacos o clases serían más peligrosos o seguros que otros, dijo Schneeweiss. Para investigarlo, el equipo analizó datos de unos 300.000 adultos en British Columbia, Canadá, a los que se les habían recetado antidepresivos entre 1997 y el 2005.

El equipo evaluó si ciertos medicamentos elevaban el riesgo de que una persona intentara o lograra suicidarse durante el primer año del tratamiento. En total, registró 751 intentos de suicidio y 104 suicidios entre 287.543 hombres y mujeres.

Pero no halló diferencias en el nivel de riesgo entre las distintas clases de remedios, como los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (Prozac, Zoloft y otros muy utilizados) o los antidepresivos tricíclicos.

FUENTE: Archives of General Psychiatry, mayo del 2010.

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