Miércoles, 5 de Mayo de 2010

Investigan los lazos con el exterior de sospechoso de Nueva York

Reuters ·05/05/2010 - 18:30h

Las autoridades interrogaban al sospechoso por el fallido ataque con bomba en Times Square, intentando descubrir posibles vínculos con grupos extremistas extranjeros y retrasando su primera aparición ante un tribunal estadounidense, posiblemente hasta después del miércoles.

Faisal Shahzad, un hombre de 30 años nacido en Pakistán y que obtuvo la ciudadanía estadounidense el año pasado, está acusado de intentar asesinar y mutilar a personas el sábado por la noche con un coche bomba en el corazón de Manhattan.

Shahzad, quien formalmente está acusado por cinco cargos relacionados con el terrorismo, se enfrenta a una condena a cadena perpetua si es hallado culpable.

Los fiscales dijeron que Shahzad, el hijo de un vicemariscal aéreo retirado, condujo una camioneta cargada con una bomba de fabricación casera compuesta por gasolina, gas propano, fuegos artificiales y fertilizador hasta Times Square y que luego huyó.

Las autoridades desactivaron la bomba y más tarde capturaron a Shahzad cuando se dirigía a marcharse en un vuelo de la aerolínea Emirates rumbo a Dubái, en su viaje de vuelta a Pakistán, donde, según responsables, recibió entrenamiento para la fabricación de bombas.

Shahzad había comprado el billete y abordó el avión el lunes por la tarde, a pesar de que su nombre había sido colocado en la lista de personas con prohibición de vuelo más temprano ese día.

MAYORES CONTROLES

El miércoles, el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó a las aerolíneas aumentar los esfuerzos para evitar que personas en esa lista viajen.

El Gobierno de Pakistán detuvo el martes en Karachi a varias personas allegadas a Shahzad, incluyendo a amigos y miembros de su extensa familia, según informaron responsables.

El sospechoso, ex analista financiero que trabajó para una firma de marketing en el estado estadounidense de Connecticut, proviene de un entorno relativamente privilegiado que no alude al radicalismo.

Residentes de su pueblo natal de Mohib Banda permanecían incrédulos. Un líder de la comunidad que conoció a Shahzad dijo que "no encontramos ninguna semilla religiosa en él".

Responsables judiciales declinaron precisar cuándo comparecerá Shahzad ante un juez. Mientras tanto, los investigadores federales interrogaban a Shahzad y dijeron que había cooperado con la investigación tanto antes como después de que se le recordara su derecho a permanecer en silencio.

Sospechosos criminales normalmente deben comparecer ante un juez en un plazo de 48 horas después del arresto, pero pueden renunciar a ese derecho.

Este tema ha estado en el centro de un debate político sobre si los sospechosos deben ser tratados como combatientes enemigos o si deben tener los mismos derechos que las personas comunes que afrontan cargos criminales.

Fiscales federales dijeron que tuvieron éxito en reunir información sobre sospechosos, incluso después de leerles sus derechos, en casos recientes como el del hombre nigeriano acusado por intentar hacer estallar un avión que volaba rumbo a Detroit y un suicida que intentó atacar el metro de Nueva York.

El comisario de la policía de Nueva York, Ray Kelly, informó durante las últimas horas del martes que Shahzad admitió haber intentado hacer estallar la bomba y haber recibido entrenamiento militante de un bastión talibán y de Al Qaeda en Pakistán.

"El nos está dando información significativa", declaró Kelly a un canal de televisión neoyorquino. "Queremos aprender tanto como podamos de él, queremos aprender sobre el entrenamiento, quién lo ofreció, donde ocurrió", agregó.

Kelly dijo que se trata el undécimo ataque frustrado en la ciudad de Nueva York desde que dos aviones secuestrados destruyeron las torres gemelas del World Trade Center el 11 de septiembre del 2001, causando más de 2.600 muertos.

LAZOS CON EL EXTERIOR

Obama dijo que la investigación buscará determinar si Shahzad tenía lazos con grupos extremistas extranjeros.

Los talibanes de Pakistán se adjudicaron la responsabilidad del ataque, diciendo que fue planeado para vengar la muerte en abril de dos líderes de alto rango de Al Qaeda en Irak así como por la interferencia estadounidense en los países musulmanes.

Pese a que varios funcionarios expresaron escepticismo sobre esa afirmación, el ministro de Exteriores de Pakistán, Shah Mehmood Qureshi, dijo a CBS News que él cree que el ataque fallido fue en represalia porque Estados Unidos ha tomado acciones contra los seguidores talibanes.

"Este es un contragolpe. Esta es una reacción. Esta es una represalia (...) No seamos ingenuos. ellos no van a sentarse y esperar con alegría que los eliminen. Ellos van a contraatacar. Y debemos estar listos para esta lucha", declaró Qureshi.