Martes, 4 de Mayo de 2010

Zapatero subraya a la dirección del PSOE la "legitimidad" del TC

El presidente del Gobierno se abre a "estudiar" la revisión de la ley del alto tribunal, pero no la cambiará a corto plazo

JUANMA ROMERO / ROGER TUGAS ·04/05/2010 - 01:10h

MARÍA ÁNGELES TORRES - La presentación, ayer en Barcelona, de un libro de entrevistas con los presidentes que la Generalitat ha tenido desde su restitución en 1977 (Josep Tarradellas, Jordi Pujol, Pasqual Maragall y José Montilla) se convirtió en un acto de afirmación del autogobierno, amenazado por el TC. El director de la revista de historia 'L’Avenç', que publicó las entrevistas, Josep Maria Muñoz, reclamó al president José Montilla que con el Estatut tenga igual "seguridad, rigor y firmeza" que con la financiación autonómica.

El Gobierno no sacrificará una convicción que ha defendido desde el principio: que el Tribunal Constitucional (TC), con su actual composición, está plenamente “legitimado” para dictar una sentencia sobre el Estatut. Una afirmación que José Luis Rodríguez Zapatero hizo ayer compatible con su intento de templar los ánimos del PSC, de calmar su ansiedad por el incierto futuro del texto y, de paso, evitar también que la tensión entre los dos partidos se desborde. El presidente conjugó ambos mensajes ante los miembros de la ejecutiva federal del PSOE, aunque su recado se dirigía sobre todo a uno de ellos, a Miquel Iceta, el viceprimer secretario y portavoz de los socialistas catalanes y su embajador en Ferraz.

El jefe del Ejecutivo no escondió que la pelota está en Madrid, casi una semana después de que el Parlament aprobara con los votos del Tripartito y de CiU una resolución de defensa del Estatut, donde se exige renovar el tribunal y también reformar la Ley Orgánica del TC (LOTC) para impedir que se perpetúen magistrados con mandato vencido, como ocurre ahora con cuatro jueces. Zapatero señaló que el Gobierno está “dispuesto a estudiar con tranquilidad” la propuesta catalana, como resumió después en rueda de prensa Leire Pajín. La secretaria de Organización hizo suya otra de las demandas del PSC: que falta renovar el TC, cuestión que “siempre” ha avalado el PSOE. Para ello se requiere "prudencia, sosiego y discreción". Y un acuerdo con el PP, porque de lo contrario no hay mayoría de tres quintos.

El compromiso de “estudiar” la propuesta de reforma de la LOTC no es más que eso, un puro compromiso, y no una realidad. Para empezar, Zapatero recalcó que para llevarla a cabo sería deseable recabar el “máximo consenso”. El PSOE cuenta además con el control de los tiempos, ya que la tramitación de una ley siempre es larga y, en todo caso, no culminaría antes de las elecciones catalanas. Eso sí, la aprobación de una ley orgánica precisa una mayoría absoluta en las Cortes, y no de tres quintos. “El presidente se comprometió a estudiar, nada más”, subrayó a Público una dirigente de la ejecutiva.

Pajín lo expresó de forma similar, preguntada sobre por qué el TC no entraba en la agenda de la reunión de Zapatero y Mariano Rajoy de mañana: “Lo que más preocupa a los españoles es la economía y el empleo”. Y no el Estatut, por lo tanto.

“Inmensa tomadura de pelo”

Pero Zapatero adjuntó una idea: que se asuma la “legitimidad” del TC para fallar sobre el Estatut. Fuera quedan las “valoraciones políticas”, que son permisibles y respeta, pero "opiniones", al fin y al cabo, describieron fuentes socialistas.

Iceta quedó contento con las explicaciones de Zapatero y lo respaldó por su actitud con el Estatut, distanciándose de la denuncia de “tibieza” del conseller de Economía, Antoni Castells: “Entiendo que el presidente no cargue contra el TC”, dijo. El portavoz del PSC pidió comprensión hacia su partido, que debe defender con todas las consecuencias el texto frente a lo que llamó “una ITP, inmensa tomadura de pelo” del TC y su imposible renovación. Iceta no halló hostilidad en el resto de dirigentes. “Las relaciones son fluidas, muy buenas” entre PSOE y PSC, enfatizó Pajín. Dirigentes del órgano refrendaron la sensación de "completa normalidad y sensatez" que se vio en la reunión, corta por lo demás.

En la ejecutiva no hubo reproches directos a Castells ni al jefe de campaña de José Montilla, Jaume Collboni, que no veía “prudente” que Zapatero participara en mítines del PSC. “Por supuesto” que irá el presidente, zanjó la número tres. Todo lo más, hubo algún dirigente que planteó que las discrepancias PSOE-PSC se debían ventilar en los órganos, y no en los medios. 

El PSC está sometido a una fuerte presión en Catalunya, donde sus 25 diputados en el Congreso se han convertido en chivo expiatorio. CiU apela a ellos para que se alejen del PSOE. Una situación que Ferraz ni contempla. Ayer, al marcaje de los convergentes se sumó el de ERC e ICV, que anhelan presentarse como opciones autónomas, además de catalanas y progresistas, en Madrid. “Que se separen del PSOE o callen para siempre”, proclamó Joan Ridao, secretario general de ERC.

“No vale hacer de doctor Jekyll y mister Hyde. No vale tener una doble alma”. Así, el secretario general adjunto de CDC, Felip Puig, reclamó al PSC que vote en Madrid lo mismo que en Catalunya. Puig instó a José Montilla a reunirse con diputados y senadores del PSOE para que apoyen las resoluciones catalanas en las Cortes.

Ayer comieron en el Congreso los ministros de Trabajo y Defensa, Celestino Corbacho y Carme Chacón, con varios diputados del PSC. Un encuentro habitual, de repaso de la actualidad, puntualizaron a Efe fuentes del partido.

Reunión con Montilla. Los senadores catalanes ponen en marcha la reforma

Los senadores de la Entesa Catalana de Progrés, que forman los 16 representantes en la Cámara Alta de PSC, ERC e ICV-EUiA, se reunieron ayer con José Montilla para recibir el encargo formal de iniciar el proceso de reforma de la ley del TC para apartar a los magistrados con mandato vencido.

Jordi Guillot, vicepresidente de Iniciativa per Catalunya Verds, afirmó que su objetivo es que “este TC no pueda tumbar el Estatut”. La Entesa da por hecho que podrá contar con CiU para llevar al Senado el espíritu de la resolución del Parlament y que podrá convencer de ello al PSOE.

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