Lunes, 3 de Mayo de 2010

ENFOQUE-Mientras India crece, política social busca alcanzarla

Reuters ·03/05/2010 - 12:27h

Por Alistair Scrutton

El Gobierno de India gasta miles de millones de dólares en planes de bienestar social y planea inyectar aún más este año. Son buenas noticias para Poona, cuya hija podría morir pronto por aquella mancha en la historia del crecimiento del país: la desnutrición.

Poona, quien se casó a los 14 años y rompe piedras de cantera para vivir, protegía del fuerte sol la hundida cara de su hija con su sari azul. No sabe el peso de Urmila, pero la llorosa niña de 18 meses luce como un bebé recién nacido.

"No come nada. Tengo miedo de perder a mi hija", dijo Poona, una mujer de casta baja de una comunidad tribal del norte de India, en el estado de Uttar Pradesh.

Desde que ayudó al partido Congreso a obtener la reelección el año pasado, el bienestar social rápidamente se convirtió en la respuesta reflejo del Gobierno para los dilemas políticos, mientras intenta aliviar la inflación en el precio de los alimentos, ayudar a que el crecimiento llegue a los pobres y ganarse a la gente de la insurgencia maoísta, según expertos.

Pero estos programas, a menudo cargados de corrupción y mal dirigidos, podrían agravar el gasto deficitario e impedir a India seguir los pasos de China en la ampliación de un auge económico para transformar a millones de pobres en consumidores bien alimentados de clase media.

En el pueblo de Madhoun hay una torre de telefonía celular cerca. Pero aunque los símbolos de la modernidad penetran lentamente, el bienestar social se queda atrás. Los aldeanos se quejan de que ningún funcionario llega al lugar y de que las castas superiores malgastan las comidas en base a avena para engordar a sus búfalos.

Sonia Gandhi, líder del partido Congreso, redactó una ley alimenticia para dar a cada familia pobre 35 kilos de granos al mes, luego de que el Gobierno elevara previsionalmente su cálculo del índice de pobreza del 27,5 al 37,2 por ciento de los más de 1.200 millones de habitantes.

La medida también fue impulsada después que Congreso implementara un programa "revolucionario" para asegurar 100 días de trabajo a los aldeanos cada año.

Pero puede que la base de estos esquemas esté apoyada sobre arena, dicen expertos, lo que amenaza la capacidad de India para reducir la enorme brecha en el ingreso que podría poner en peligro su historial de éxito económico, pese a las promesas del Congreso de "crecimiento inclusivo".

CRECIMIENTO DESPAREJO

Los programas de bienestar social pueden ayudar a millones en un país que tiene un tercio de los pobres del mundo. Algunos esquemas funcionan bien en estados como Tamil Nadu, que tiene una tradición de mejor gobernabilidad.

Sin embargo, el bienestar social puede haberse convertido en una fácil herramienta populista y en una excusa para la renuencia del Gobierno a adoptar políticas más polémicas, como liberar los mercados agrícolas, lo que podría generar avances más profundos.

El fallecido esposo de Sonia Gandhi, el ex primer ministro Rajiv Gandhi, dijo una vez que de cada rupia gastada en asistencia social, sólo un 15 por ciento llegaba a su destinatario.

"Existen áreas en las que estos esquemas sin duda funcionan. Son instrumentos contundentes. Es más fácil de entregar un kilo de arroz que reformar la agricultura", dijo el analista político Mahesh Rangarajan.

El crecimiento de India está demorándose en reducir la pobreza, a diferencia de China, donde la desnutrición infantil llega a un 7 por ciento.

La desnutrición en India sólo ha caído seis puntos porcentuales, llegando a 46 por ciento, desde que comenzaron las reformas económicas en 1991. El PIB per capita saltó un 50 por ciento durante el mismo período.

"No ha habido mejoras aquí. Queremos ser como el resto de India, pero no tenemos los ingresos", dijo Shreevai, un trabajador social en Bahuri, un puñado de aldeas cerca de Lalitpur.

India se ubicó en el puesto número 65 del listado de 84 países en el Indice Global de Hambruna del 2009, por debajo de naciones como Corea del Norte y Zimbabue, lo que dificulta la meta de Nueva Delhi de canalizar sus dividendos demográficos para alimentar sus ambiciones económicas globales.

"Nunca he visto un país con un crecimiento económico tan rápido y niveles tan patéticos de desnutrición", dijo Lawrence Haddad, director del Instituto de Estudios de Desarrollo, con sede en Reino Unido.

Es una mancha que irrita a muchos en el partido Congreso, luego de que su reelección generara esperanzas de que abordaría asuntos complejos como la reforma agrícola, necesaria para fomentar los ingresos y la productividad en el sector rural donde todavía vive la mitad de la población.

Esto ha suscitado presión por más asistencia social, puesto que Congreso ganó varias elecciones ayudado por las promesas de alimentos baratos, mientras se disipan las expectativas de una mejor infraestructura y una economía más amplia.

Las políticas sociales representan una parte creciente del presupuesto, preocupando a los inversores por la dificultad de reducir el déficit del año pasado, el más alto en 16 años.

El esquema laboral rural ahora cuesta un 1 por ciento del PIB, mientras que la ley de alimentos podría costar otros 2.000 millones de dólares.

"Personas como (Sonia) Gandhi creen que su futuro depende de cómo los ven la clase baja y los pobres", dijo Rangarajan.