Martes, 4 de Mayo de 2010

El zoco de Marrakech

Justo al lado de la plaza de Yemaa el-Fna empieza el zoco de Marrakech, el lugar en que se refleja el papel que esta ciudad siempre ha jugado como centro caravanero en las rutas entre el Mediterráneo y el Sahara.

ÁNGEL M. BERMEJO ·04/05/2010 - 09:30h

Ángel M. Bermejo - Zoco de Marrakech /

En la medina de Marrakech no existe la línea recta. Todas las calles son curvas, se ramifican en callejones que a veces no tienen salida. Muros ciegos de adobe cobijan tiendas, talleres, viviendas modestas, pero también palacios de ensueño, algunos de ellos convertidos en riads, los acogedores hoteles ubicados en las mansiones tradicionales de la Ciudad Vieja.

Justamente en en centro de esta ciudad amurallada se encuentra el zoco, el lugar donde el laberinto de callejas alcanza su máxima expresión. Es una experiencia memorable adentrarse por primera vez en este corazón palpitante de Marrakech, sumergirse en esta red de pasadizos estrechos con una certeza que se confirma a los minutos: es imposible seguir un camino sobre el mapa. Uno se pierde a los pocos minutos.

No es una mala idea entregarse a esta sensación embriagante, la de saberse perdido en una red de mercados, y saber que se avanza porque aquí se venden babuchas y allí bordados, ahora instrumentos musicales cuando antes eran alfombras. Cuando se cambia el brillo de los objetos de metal por el olor a cuero.

Justamente en el centro de esta ciudad amurallada se encuentra el zoco, el lugar donde el laberinto de callejas alcanza su máxima expresión.

No hay barrios en Europa como la medina de Marrakech, y mucho menos como su zoco. Calles y calles con techumbres que proporcionan sombra y dejan pasar rayos de luz que iluminan a los transeúntes. Calles y calles forradas de productos originales en los que todavía se siente la mano del artesano que los ha creado. Calles y calles con olores que hablan de un mundo de sensaciones puras y fuertes: cuero, especias, tintes, lana, carne. Vida.

Lo que a primera vista es un caos resulta tener un orden muy preciso. En un lugar se concentran los vendedores de aceitunas y encurtidos, en otro los de perfumes, más allá los artesanos del cobre o los curtidores. Todos agrupados, para que el cliente encuentre lo que busca y pueda comparar. Así, si se quiere un herrero habrá que ir a Haddadine, para ebanistas a la calle Bacha el-Glaoui, para joyas a Tagmantyne, y para pollos y frutos secos a Yaj.

Al azar del camino se pasa junto a puestos de mercancías para los turistas pero también se vislumbra la vida diaria de las señoras que van a comprar toallas o sazonador para el pollo. Y la organización de los barrios. Cada uno tiene una mezquita, una madraza -una escuela coránica reconvertidas todas ahora en guarderías- un baño público, un horno comunal y una fuente. Todas las instalaciones públicas a corta distancia de cada casa.

Hay alguna novedad en este mundo que parece inmutable. Todas las azoteas de la medina están cubiertas de antenas parabólicas. Y, en el zoco y en las calles cercanas, están apareciendo tiendas de cooperativas de mujeres y de organizaciones que buscan el desarrollo de programas de ayuda a artesanos o campesinos. Al-Kawtar vende telas y ropa, Kif-Kif vende muebles y complementos de decoración, la Cooperative Artisanale Femmes de Marrakesh (Souq Kchachbia) ofrece sobre todo tejidos trabajados por las mujeres de la cooperativa. Para comprar productos de argán, una buena dirección: Assous Cooperative d'Argane (rue el-Mouassine, esquina con rue Sidi el-Yamani). El mundo del comercio en el zoco está cambiando un poco, casi siempre de la mano de las mujeres.

CÓMO IR Y CÓMO MOVERSE
Iberia, Royal Air Maroc, Vueling, Easyjet y Ryanair tienen vuelos a Marrakech desde diferentes aeropuertos españoles. Dentro de la medina la única manera de moverse es a pie. Los locales usan mucho las motocicletas y las bicicletas, que pasan a velocidad endiablada entre los peatones.

PLAZA
El zoco empieza en la plaza de Yemaa el-Fna -donde estalla la vida todas las tardes con los puestos de comida, los contadores de historias, los músicos gnawa, los encantadores de serpientes y los sacamuelas-, que está inscrita en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

MADRAZA
En el extremo norte del zoco se encuentra la madraza de Ben Yusuf, la más espléndida de todo Marruecos, con una decoración que a primera vista recuerda mucho a la de la Alhambra. A pocos metros se encuentra el Musée de Marrakech, en el antiguo palacio de Menebhi, perfectamente restaurado.