Domingo, 2 de Mayo de 2010

La Audiencia Nacional juzga mañana el atentado con el que ETA rompió su última tregua

EFE ·02/05/2010 - 09:34h

EFE - Fotografías de archivo de Mattin Sarasola (i), Igor Portu (c) y Mikel San Sebastián (d), acusados de perpetrar el atentado de la T-4 de Barajas el 30 de diciembre de 2006, en el que murieron dos ciudadanos ecuatorianos. EFE/Archivo

La Audiencia Nacional juzga desde mañana a Mattin Sarasola, Mikel San Sebastián e Igor Portu, para quienes el fiscal pide 900 años de cárcel por perpetrar el atentado de la T-4 de Barajas el 30 de diciembre 2006, con el que ETA rompió su última tregua y en el que murieron dos ciudadanos ecuatorianos.

Además de la pena de cárcel, el fiscal Daniel Campos reclamará en el juicio, que está señalado hasta el jueves, que cada uno de los acusados -a los que imputa dos delitos de asesinato terrorista, 41 de tentativa de asesinato y uno de estragos terroristas- indemnicen a los familiares de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio con 500.000 euros por cada uno de los fallecidos.

Por estos hechos también están procesados el ex jefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu, "Txeroki", y Joseba Aranibar, "Basurde", quien, junto con los tres acusados, integraba el "comando Elurra" formado en 2002.

Según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, "Txeroki" y Aranibar se reunieron en septiembre de 2006 en el monte Auza, en el valle de Baztán (Navarra), con Sarasola, Portu y San Sebastián y les propusieron cometer el atentado, para lo que estos últimos viajaron dos veces desde Navarra hasta Barajas en un coche que alquilaron en Irún (Guipúzcoa), entre el 21 y el 22 de octubre.

Tras estos ensayos, los integrantes del "Elurra" se reunieron de nuevo con Aspiazu y Aranibar y les dieron instrucciones para cometer la acción terrorista.

La furgoneta utilizada en el atentado fue robada el 27 de diciembre en un aparcamiento de caravanas en Luz Ardiden (Francia), después de que los etarras retuvieran a su dueño, al que maniataron y colocaron una capucha en la cabeza y mantuvieron secuestrado en varios lugares, hasta que lo liberaron cerca del monte Marie Blanque en Escott (Francia) tras perpetrar el atentado.

El 29 de diciembre Aranibar entregó la furgoneta a Sarasola y San Sebastián -que iba de lanzadera en una moto-, quienes habían quedado con Portu a unos 50 kilómetros del aeropuerto madrileño.

En ese punto, añade el fiscal, San Sebastián se queda con el vehículo de Portu, quien, tras entregar a Sarasola una maleta y una muleta pasó a conducir la moto por delante de Sarasola, que trasladó la furgoneta hasta las cercanías del aeropuerto, donde activó el mecanismo de iniciación de la carga "con una importante cantidad de explosivo", y se colocó una peluca, una gorra y una mascarilla.

Sobre las 18:51 horas del 29 de diciembre, Sarasola estacionó la furgoneta en el módulo D del aparcamiento de la T-4, lo que fue grabado por las cámaras de seguridad, recuerda el fiscal, que añade que después de esto se fue en taxi hasta una zona cercana a las instalaciones de Antena 3 en San Sebastián de los Reyes, donde se deshizo del disfraz.

Después de reunirse con San Sebastián y Portu, los tres regresaron a Lesaka (Navarra), y este último se fue a la capital donostiarra.

A las 07:53 del 30 de diciembre, Portu avisó con un móvil a la DYA de la colocación de la furgoneta, tres minutos más tarde llamó a los bomberos de Madrid, y a las 08:35 a la central SOS/DEIAK de San Sebastián desde una cabina telefónica.

Además, agrega el fiscal, entre las 07:52 y las 07:59 realizó varias llamadas al diario Gara, "habitual portavoz" de ETA, que el 10 de enero de 2007 difundió un comunicado de la banda reivindicando el atentado.

A las 08:45 horas se localizó la furgoneta, se desalojó el aparcamiento y un minuto antes de las nueve de la mañana, se produjo la explosión, en la que murieron Palate y Estacio, otras 41 personas resultaron heridas y 313 vehículos sufrieron daños.

Los daños provocados en el módulo D del aparcamiento y zonas adyacentes han sido valorados en 26.777.520 euros.