Sábado, 1 de Mayo de 2010

La mancha de petróleo llega a la costa de EEUU

La plataforma de BP sigue soltando al mar el equivalente a 5.000 barriles de crudo al día // El vertido ya tiene el tamaño de Jamaica // Florida ha declarado el estado de emergencia // El Gobierno suspende las exploraciones petrolíferas en la zona

ISABEL PIQUER ·01/05/2010 - 08:00h

AP - Las autoridades han instalado barreras flotantes en el litoral de Luisiana para tratar de evitar que el vertido contamine la costa.

Lo que empezó hace diez días como un accidente relativamente anodino en una plataforma petrolífera del Golfo de México podría convertirse en la peor catástrofe ecológica de Estados Unidos, superando incluso a la del Exxon Valdez en 1989, si los equipos de British Petroleum (BP), con el respaldo del Gobierno estadounidense, no consiguen cerrar el boquete submarino que cada día suelta al mar el equivalente a 5.000 barriles de crudo (unos 800.000 litros).

De momento, la marea negra empezó ayer a llegar a las costas de Luisiana en largas tiras de crudo, y la guardia costera ha pedido a los barcos que aminoren la marcha en tres de la cuatro entradas del delta del Misisipi.

BP reconoce que la marea negra es cinco veces mayor de lo esperado

Por error de cálculo o excesivo optimismo, BP tuvo que revisar sus cálculos a mediados de semana y reconocer que el derrame era cinco veces más grave de lo que había calculado en un principio. La mancha, de una circunferencia de unos 960 kilómetros más o menos del tamaño de Jamaica, avanza lenta pero inexorablemente hacia las costas de Luisiana y Alabama. Venice, a hora y media en coche al sur de Nueva Orleans, podría ser una de las primeras poblaciones afectadas. Muy cerca, en Pass-a-Loutre, se han instalado cientos de metros de barreras flotantes para evitar que el crudo contamine la zona. La mancha negra también podría alcanzar Texas, Misuri y Florida, cuyos gobernadores recibieron el jueves una llamada de alerta de Barack Obama.

Washington se ha movilizado. El presidente estadounidense no está dispuesto a repetir los errores que cometió su predecesor con el huracán Katrina y ayer volvió a asegurar que el Gobierno está "completamente preparado" y hará "todo lo posible" por responder al vertido. También matizó que BP debía asumir "sus responsabilidades, por ley" que implicaban sufragar "el coste de la operaciones de rescate y limpieza de las costas".

El gobernador de Luisiana, el republicano Bobby Jindal, ha declarado el estado de emergencia, lo que debería permitirle, si recibe fondos, recurrir a los 6.000 soldados de la Guardia Nacional. Florida también declaró ayer el estado de emergencia.

Obama dice que la petrolera tendrá que pagar todos los gastos

A la zona del siniestro se han desplazado la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y la responsable de la agencia medioambiental (EPA), Lisa Jackson. Unos 2.000 agentes federales y 300 barcos participan en las labores de contención, y se esperan más.

El secretario de Interior (que en EEUU se ocupa de todo lo que tenga que ver con el territorio y el medio ambiente), Ken Salazar, ha mandado equipos de inspección a las otras plataformas petrolíferas del Golfo de México para tomar precauciones adicionales. De momento, la Casa Blanca ha suspendido nuevas exploraciones en la zona. El principal consejero del presidente Obama, David Axelrod, anunció ayer que "ninguna nueva perforación ha sido autorizada y ninguna lo será hasta que no se haya determinado qué pasó exactamente". Esta zona, de alto valor ecológico, está también densamente poblada de negocio petrolífero: hay 30 pozos y 47 plataformas de producción de crudo.

Obama, que el pasado marzo aprobó la exploración petrolífera a lo largo de ciertas zonas de la costa estadounidense, levantando una moratoria de casi 30 años, quiso dejar claro que el accidente no cambiaba en nada su posición. "Sigo pensando que la producción petrolífera es una parte importante de nuestra estrategia y seguridad energéticas, pero debe hacerse de forma responsable".

La explosión de la plataforma Deepwater Horizon se produjo el pasado día 20. Once personas murieron y otras 115 tuvieron que ser evacuadas. La plataforma contenía 2,6 millones de litros de petróleo en depósito y extraía cerca de 1,27 millones de litros por día.

En peligro ahora está el delicado sistema de marismas costeras del delta del Misisipi, donde viven 400 especies animales y vegetales, como manatíes, marsopas o pelícanos. También es zona de paso de millones de aves migratorias. Los expertos estiman que, de seguir a este ritmo durante un mes, la catástrofe podría superar la del Exxon Valdez, que derramó más de 41 millones de litros de crudo.

Crudo más ligero

"Es la mayor catástrofe ocurri-da en una plataforma en los últimos 40 años", declaró el especialista en temas petrolíferos Dagmar Schmidt Etkina la agencia Bloomberg. "Estas explosiones no suelen ocurrir, y cuando ocurren, son unos pocos barriles". Al tratarse de crudo más ligero que el del Exxon Valdez, "el impacto tóxico será mayor que el producido por el crudo espeso" del buque.

"Esto es algo muy, muy gordo", dijo David Kennedy, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Además de ambientales, las consecuencias económicas podrían ser devastadoras; la industria pesquera de Luisiana, la segunda en importancia después de Alaska, supone un negocio de 1.800 millones de dólares anuales (más o menos el 20% de lo que se consume en Estados Unidos). La cofradía de pescadores de gambas ya ha presentado una demanda contra BP y la suiza Transoceans, fabricante de plataformas petroleras, acusándolas de negligencia. BP, desbordada por los acontecimientos, ha solicitado propuestas e ideas de sus competidores, Exxon Mobil, Chevron y Shell. "La ayuda llegará de todo el mundo", declaró un portavoz de la petrolera.

La última iniciativa conocida ayer era tratar de inyectar, en el mismo boquete, el potente disolvente que se usa normalmente en la superficie para deshacer la masa de crudo. BP ha pedido también al Departamento de Defensa equipos submarinos para llegar al pozo petrolífero.

Las negociaciones para acabar con el vertido, como en todas las crisis, han sido complicadas. La almirante de la Guardia Costera Mary Landry habló de "tensiones en la dinámica" con BP, aunque también aseguró que la petrolera era "un contaminador muy responsable" que había coo-perado desde el primer momento para intentar atajar la catástrofe.

Y como casi siempre en estos casos, la meteorología no ayuda. Para este fin de semana se prevén fuertes vientos y olas en dirección a la costa que podrían acelerar la llegada de la marea negra. La marejada ya impidió ayer prender fuego por segunda vez a la capa de crudo. De momento se ha recuperado una cantidad equivalente a 18.000 barriles de una mezcla aceitosa de la superficie del mar.

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