Sábado, 29 de Septiembre de 2007

De la Vega lamenta que el PP utilice el "desvarío" de Ibarretxe

El Gobierno y el PP se acusan mútuamente de favorecer la polémica propuesta del lehendakari

MARÍA JESÚS GÜEMES / MADRID ·29/09/2007 - 22:57h

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. EFE

Rotundamente no. Esa fue la respuesta, tan sólo 24 horas después. El órdago de Juan José Ibarretxe a José Luis Rodríguez Zapatero está repleto de obstáculos. El mayor: el rechazo frontal del Gobierno, del PSOE y del PP que, aunque por una vez están de acuerdo en el fondo, siguen guardando las mismas formas para atacarse a destajo.

A María Teresa Fernández de la Vega lo que más le preocupa de la consulta que se pretende convocar en Euskadi no es el contenido sino la "radical desconexión de la realidad que demuestra" y que, según ella, convierte el "desafío en un desvarío". La vicepresidenta del Gobierno, que ayer se encontraba en la clausura de la II Escuela de Dirigentes de UGT celebrada en A Coruña, advirtió al mandatario vasco que "no valen todos los pactos y aún menos si a lo que incitan es a la ilegalidad", tal y como informa Europa Press.

Patriotas de hojalata.

Durante su intervención, De la Vega aprovechó para criticar al PP su actitud "lamentable e irresponsable por pretender erigirse en los únicos guardianes de los símbolos y las instituciones y dedicarse a utilizarlos para alentar la crispación con el único objetivo de atacar al Gobierno y a su presidente".


Desde el PSOE fueron aún más contundentes. José Blanco acusó al PP de practicar "permanentemente un patriotismo de hojalata" y rechazó que el partido de Mariano Rajoy fuera la "garantía frente a la ofensa y ofensiva del nacionalismo" porque el ex presidente del Gobierno José María Aznar fue, en su opinión, "una fábrica de hacer nacionalistas", según Europa Press.

El secretario de Organización, que acudió ayer a la Convención Municipal Socialista, organizada por el PSPV en Valencia, le propuso al líder de la oposición un ejercicio matemático: "Que me responda a cuántos diputados tenía ERC en el Congreso en 2000 y cuántos tuvo en 2004. Que se pregunten si ha tenido algo que ver con esa situación".

Blanco acusó al PP de "agitar el fantasma del nacionalismo para seguir confrontando y dividiendo sin escrúpulos". El dirigente socialista está seguro de que llegado el caso, Rajoy "también diría que hablaba catalán en la intimidad o suplicaría a Ibarretxe que le diera su apoyo sin importarle para nada su Plan". En cuanto a la intención del lehendakari, dejó claro que su partido se opondrá "sin ruido, con decisión y determinación a cualquier iniciativa que no esté prevista en la Carta Magna".

El presidente del PP también condenó la actitud del jefe del Ejecutivo vasco y consideró que lo que está pasando en España "no es de recibo". Rajoy está convencido de que es "el resultado del diálogo entre Zapatero e Ibarretxe y el resultado de la exclusión del PP". Por eso le dijo al presidente del Gobierno que "lo que tiene que hacer es cumplir la ley y hacerla cumplir. Esa es su principal obligación".

Alternativa.

Desde la Convención de Vivienda que organizaba ayer su partido, el líder de la oposición se presentó como "única alternativa". Garantizó que él hará lo que le ha pedido a Zapatero. Pero también que "defenderá la Constitución, los símbolos y las instituciones, que es lo que quiere la inmensa mayoría de los españoles normales".


Rajoy aseguró que los suyos no son "ni exagerados ni extremistas" como les han acusado. Su intervención concluyó con toda una declaración de intenciones: no quiere "volver a oir hablar de cuántas naciones somos, porque sólo somos una y llevamos siéndolo más de 500 años, ni de negociaciones con ETA".