Sábado, 29 de Septiembre de 2007

La Revolución Naranja intenta salir del atasco

Tres años después de la Revolución Naranja en Ucrania, que significó la emancipación de la influencia de Rusia, los ucranianos podrían desatascar hoy la enrevesada situación política a través de las urnas

PÚBLICO ·29/09/2007 - 21:08h

Los contendientes son los mismos protagonistas de aquel invierno de 2004, cuando miles de manifestantes acamparon durante días en las calles de Kiév hasta forzar la salida del presidente Víctor Yanukovich por haber falsificado los resultados de las elecciones presidenciales.

Yanukovich, hoy primer ministro, y su Partido de las Regiones encabezan las encuestas, gracias al apoyo incondicional de la parte rusohablante. Yulia Timoshenko, cuya sonrisa bajo el trenzado tradicional fue la imagen de la Revolución Naranja, sigue en segundo lugar. Su baza electoral fue la promesa de que revisaría todas las privatizaciones durante el mandato de Leonid Kuchma, que levantaron bastantes sospechas. Finalmente, el presidente, Víctor Yuschenko pretende ampliar la representación parlamentaria de Nuestra Ucrania.

El reparto de poder actual ha llevado a las instituciones a la parálisis, por lo cual Yuschenko convocó las elecciones anticipadas de hoy. "Hace un año y medio parecía que el país estaba al borde de una guerra civil y se derramaría la sangre, pero ahora observo que la clase política se ha hecho más tolerante", dijo el presidente el viernes. Yuschenko espera que su aliada de aquel invierno naranja, Timoschenko, se muestre tolerante para que los dos puedan sumar fuerzas y apartar a su viejo rival Yanukovich del cargo de primer ministro.

Juntos podrían superar el 30% que los sondeos otorgan al partido de Yanukovich. Queda por ver si la popular líder le perdona a Yuschenko haberla destituída como primera ministra hace dos años.

Los tres contrincantes han moderado sus posiciones respecto al papel de Ucrania en el mundo. Yanukovich, antes el hombre del Kremlin, se declara hoy pro-europeo, aunque mantiene su oposición a la entrada en la OTAN. Timoshenko, por su parte, ahora promete ser una buena vecina de Rusia.

Pero para muchos ucranianos, los líderes de la Revolución Naranja han defraudado las expectativas de una renovación del país. "Nuestros políticos han aprendido a ganar, pero no saben cómo aprovechar sus victorias", se lamenta el novelista Andrej Kurkow en la revista Der Spiegel.