Sábado, 29 de Septiembre de 2007

Cobertura para los malos tiempos

Los derivados climáticos son productos financieros sofisticados que permiten conseguir una compensación económica en caso de tormentas, inundaciones o temperaturas extremas. Se trata de contratos que ofrecen al comprador opciones de compra o venta. Por ejemplo, se puede contratar una opción de compra que se activa si la lluvia supera un nivel determinado.

David Anglés ·29/09/2007 - 18:53h
En la bolsa de Chicago se negocian opciones y futuros vinculados a las temperaturas y las precipitaciones en ciudades como Madrid y Barcelona. Se puede, por ejemplo, comprar una opción de vender contratos si la temperatura supera los 20 grados en enero. Una cobertura útil para empresas del sector energético y hotelero, entre otras.

El mercado de los derivados climáticos nació hace poco más de 10 años y experimentó un fuerte crecimiento sobre todo después de las tormentas de 1997 vinculadas con el fenómeno de El Niño.

Lo que comenzó siendo un pequeño mercado entre grandes empresas del sector energético se ha convertido en un lucrativo negocio para operadores financieros, compañías de seguros y fondos de inversión.

Las empresas se dieron cuenta del impacto que el tiempo podía tener sobre sus cuentas de resultados y decidieron que valía la pena contar con instrumentos que, a cambio del pago de una prima, pudieran ofrecer una cierta protección.

En España, por ejemplo, el mal tiempo puede hacer que las ventas de bañadores se reduzcan hasta en un 35%, según reconoce una de las principales marcas del sector. El uso de los derivados implica un coste, pero ofrece beneficios si se presentan condiciones climáticas adversas para el negocio.