Sábado, 29 de Septiembre de 2007

Venecia, capital europea del Islam

La República del Véneto creó un imperio marítimo gracias a sus negocios con Oriente.

JESÚS CENTENO / MADRID ·29/09/2007 - 17:49h

Recepción de los embajadores venecianos en Damasco. Anónimo de 1511.

Hubo un tiempo, hace más de 250 años, en el que Venecia era una república dominante en todo el Mediterráneo. Gracias al ingenio y la astucia de sus gobiernos, las naves partían del Véneto y llegaban a ciudades como Alejandría, Beirut, Damasco o Haifa. Allí comerciaban con los mamelucos de Egipto, los otomanos de Turquía o los safávidas de Irán. La ciudad-estado, independiente del Imperio Bizantino desde el siglo IX, estableció embajadores permanentes, monopolizó el tráfico marítimo y convirtió a su pueblo en testigo privilegiado de las maravillas musulmanas.

Control del comercio

A mediados del siglo XV, la Serenissima Repubblica di San Marco, en pleno apogeo, organizaba cuatro grandes flotas mercantiles al año que viajaban escoltadas por galeras convenientemente armadas. En su itinerario pasaban por el Norte de Europa y de África y se adentraban en Palestina, Siria o la península de Crimea. A principios del siglo XVI, las relaciones con el mundo oriental comenzaron a deteriorarse. En 1570, el Imperio Otomano invadió Chipre y Creta. La alianza de flotas italianas, papales y españolas en la batalla de Lepanto (1571) fueron insuficientes para recuperar el territorio. Venecia entró en decadencia en el siglo XVIII y, finalmente, en 1797, Napoleón la conquistó, poniendo fin a sus dominios adriáticos.

Intercambio de bienes e ideas

El emblemático palacio Ducal de Venecia exhibe hasta el 25 de noviembre la muestra Venecia y el Islam, un enriquecedor recorrido por las manifestaciones artísticas que se vieron influidas por el contacto directo y el intercambio de bienes e ideas entre ambos mundos. La muestra arranca en el año 828, cuando dos mercaderes venecianos sustrajeron las reliquias del apóstol San Marcos en una iglesia copta de Alejandría, y recoge cuadros, tapices, vidrios e instrumentos musicales de la época.

La influencia del Islam se reflejó en los trajes, en la arquitectura, en las esculturas o en la ilustración de manuscritos, impresos y dibujos. No en vano, el primer libro impreso en Venecia fue el Corán, en 1537. Los venecianos estudiaron sus técnicas, importaron materiales y asimilaron nuevas formas de decoración. Durante casi diez siglos, y a pesar de las guerras y sus treguas, los asedios y las conquistas, Occidente aprendió algo del Islam.