Domingo, 28 de Febrero de 2010

Temor a que el mal tiempo arruine la recuperación

Los expertos creen que el frío y la lluvia de este invierno pueden llegar a reducir hasta una décima el PIB español

PEDRO GONZÁLEZ ·28/02/2010 - 08:00h

El mal tiempo no está siendo motivo sólo para una charla en el ascensor: los economistas han empezado a preguntarse si el frío y la lluvia de este crudo invierno europeo pueden entorpecer una recuperación, que ya de por sí se teme que pueda ser débil. Esta semana se han publicado varios indicadores de confianza y consumo en EEUU y Europa que han sorprendido por su negativa evolución, y que algunos analistas han atribuido al bajón de las temperaturas.

Diciembre y enero están siendo más fríos de lo habitual. Como subraya Xavier Segura, jefe del Servicio de Estudios de Caixa Catalunya, en los países centroeuropeos "con el mal tiempo se paraliza la actividad, lo que tiene un efecto estacional, pero que se habría agravado con las condiciones climatológicas de este principio de año". En la misma idea insiste el responsable de análisis de un gran banco: "Como el invierno está siendo muy frío, la producción se está resintiendo mucho, en especial en Centroeuropa", explica.

Las temporales están castigando a Europa y eso dañará a España

La derivada de esta situación afecta a la economía española, cuya recuperación depende en buena parte de la de los países de su entorno. Este experto asegura, incluso, que la economía europea puede acabar el primer trimestre de nuevo en negativo, influida en parte por el mal tiempo.

Este invierno más desapacible también está alcanzando a la Península. Los informes de la Agencia Estatal de Meteorología destacan que el pasado diciembre ha sido más frío de lo habitual, y que las temperaturas en enero fueron ligeramente inferiores a las normales del comienzo de año; las lluvias además están siendo en estas últimas semanas muy superiores a las precipitaciones habituales en invierno.

Xavier Segura señala que "el sector más afectado en el corto plazo por el mal tiempo es el de la construcción". Los datos así lo reflejan: el consumo de cemento, la materia prima de las obras, registró fuertes descensos en diciembre y enero, en torno al 30%, que la propia patronal Oficemen atribuye "en gran medida a las condiciones climáticas".

La construcción es el sector que más sufre a corto plazo

Sin salir de casa

La lluvia y el frío, además, puede desanimar el consumo, pues no apetece salir de casa (algunos analistas llaman la atención sobre el dato de que en enero pasado se batió el récord histórico de consumo de televisión, con 261 minutos al día delante de la pequeña pantalla). Los comerciantes aseguran que, de momento, sus negocios no se han visto afectados; sí, en cambio, están sufriendo una menor actividad los locales de ocio, especialmente la hostelería.

¿Llueve sobre mojado en la crisis? Los analistas son muy cautos sobre la eventual incidencia del temporal de las últimas semanas en la economía española, y dudan de que haya añadido piedras en los bolsillos de la recuperación. Obviamente, como apunta Xavier Segura, en las zonas más afectadas se habrá paralizado prácticamente la actividad económica, pero en el resto "es más difícil emitir un juicio". "Puede que el mal tiempo haya desalentado determinadas compras, que pueden ser recuperadas cuando las condiciones sean más favorables", añade.

Centésimas de PIB

Más tajante es José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, para quien "las variaciones en las condiciones climáticas inciden en la actividad, pero no en todos los sectores, y no ponen en riesgo la recuperación". Según explica Díez, el impacto en el PIB de estos días de más frío y más lluvia "es difícil de estimar". Como mucho "estamos hablando centésimas o una décima a la sumo", apunta.

Emilio Cerdá, catedrático de Análisis Económico de la Universidad Complutense, y experto en materia medioambiental, explica que no existen modelos econométricos que midan en general la influencia en una economía de más o menos lluvias o de más o menos días de sol respecto de lo que suele ser habitual. "Sí se miden casos particulares. Por ejemplo, hay modelos que, para un cultivo concreto en una provincia concreta, muestran cómo algunas variables, como la temperatura media, la precipitación o el número de días de helada en un mes concreto, explican el rendimiento obtenido", señala.

En este invierno ha habido también nevadas, y el refrán castellano dice que un año de nieves es un año de bienes. "En Castilla, con clima seco y escasas lluvias, cuando nieva en abundancia hay deshielo en primavera que ayuda a llenar ríos y embalses. El dicho se puede aplicar en esta línea, pero no en otras: Si cada vez que hay una nevada importante se pierden días de trabajo, de colegio, hay problemas con los transportes, hay dificultad en los aeropuertos,... estamos restando al PIB", dice Cerdá. .

No se puede decir qué ayuda más al PIB, si el sol o la lluvia. "Depende; hay más variables, incluso meteorológicas. En cuanto a la lluvia, para una misma cantidad, no es lo mismo que caiga de manera regular que lo haga de golpe. De hecho, un 93% de las indemnizaciones pagada por el Consorcio de Compensación de Seguros entre 1987 y 2006 correspondió a inundaciones. El sol es bueno pero, si lleva consigo una ola de calor o induce incendios forestales, causa problemas que afectan negativamente al PIB", según Cerdá.

Ante la imposibilidad de actuar sobre el clima, el catedrático de la Complutense señala que "si se dispone de buena información meteorológica previa se tienen grados de libertad para organizarse, tomar medidas y previsiones" frente a los cambios en el tiempo; por eso, "cada vez hay más empresas e instituciones que demandan información meteorológica, en algunos casos especializada o específica, y pagan por ello".

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