Domingo, 28 de Febrero de 2010

El cómic, al rescate del periodismo

Denis Robert, azote del caso Clearstream, publica 'El Negocio de los Negocios'

ANDRÉS PÉREZ ·28/02/2010 - 09:00h

ANDRÉS PÉREZ - Jacques Chirac y Dominique de Villepin en las viñetas del cómic de Denis Robert.

A punto estuvo Denis Robert de quedar para la posteridad como "el condenado" por el caso Clearstream 2, el cómplice de una falsificación de listados bancarios que pringaba a Nicolas Sarkozy en asuntos de dinero sucio. Así hubiera sido el chivo expiatorio de la inmensa trama con servicios secretos, paraísos fiscales y rivalidad política en juego. Pero la justicia absolvió por completo a este periodista de investigación en el reciente y espectacular juicio que enfrentaba, en París, al presidente francés y a su rival de la derecha, Dominique de Villepin. Con esto, cobra más fuerza el cómic El Negocio de los Negocios, cuyo primer tomo acaba de salir en España de la mano de Astiberri Ediciones. Es, de alguna forma, un cómic que viene al rescate del periodismo de investigación cuando este lanza un SOS.

"El cómic en esta forma de novela gráfica política viene a socorrer al periodismo. El más importante del mundo Maus, de Spiegelman abrió la vía", sostiene el autor. "El cómic permite descodificar la realidad con eficacia".

Se lee como una novela negra basada en hechos reales

Al matadero

El tomo 1, titulado El Dinero Invisible, comienza donde el caso Clearstream sigue hoy. Como un gancho de carnicero colgando en el aire, dentro de un decorado de matadero. Actualmente, es ampliamente conocida la anécdota que dio origen al dichoso gancho, y lo que representa. Fue Sarkozy, quien quería ver al primer ministro, Dominique de Villepin, ahí colgado. Y el cebo en el anzuelo era el caso Clearstream. Gracias al cómic, que se lee como una auténtica novela negra basada en hechos reales, hay la oportunidad de saber qué es lo que se esconde tras el gancho, en las maquinarias profundas del matadero.

Al estallar el escándalo en 2006, cuando Sarkozy se querelló al ver su nombre en el listado de personas que habrían guardado dinero negro vía la firma luxemburguesa Clearstream, una enorme tempestad mediática se desató. Cientos de periodistas querían saber quién era el soplón, quién había intoxicado a los jueces que investigaban sobre comisiones ocultas por ventas de armas francesas.

Gracias al relato se puede saber qué hay tras este escándalo financiero

Esa tempestad lo arrastró todo varios jueces, varias carreras políticas y a punto estuvo de arrastrar a Denis Robert. El Dinero Invisible viene a rescatar la verdad de aquel escándalo. Porque lo que fue enterrado con aquella tempestad fue la realidad auténtica y profunda de Clearstream: una firma que trafica con dinero de origen dudoso, que envía anónimos a quienes ocultan o evaden fondos. Una firma que, además, ya estaba intentando arrastrar a Robert hacia la miseria, juicio tras juicio desde que publicara datos y listados auténticos que probaban las prácticas de esa cámara de compensación mundial.

El Dinero Invisible es una obra limpia y precisa como una buena estocada. Robert, ayudado por el guionista Yan Lindingre y por el dibujante Laurent Astier, se pone en primera persona para relatar cómo el affaire personal de De Villepin y de Sarkozy se vino encima. Cómo ese escándalo Clearstream 2, injustamente tapó el auténtico, el de Clearstream 1 y sus millones de cuentas multimillonarias cifradas. Cómo estuvo a punto de matar el sueño de un periodista, que entró en el oficio hace décadas por las mejores motivaciones que puedan existir: para "poner la pluma en la llaga", para "ir hasta donde nunca nadie había ido antes".

En el cómic, el relato sobre la participación de Robert en el Llamamiento de Ginebra, el pool de jueces de varios países que se posicionó contra la criminalidad financiera en 2006, demuestra que existe un espacio para un periodismo fiable, de investigación, y militante en términos de ciudadanía. "Creo que hay un espacio para inventar nuevas maneras de producir la información. Porque la única regla permanente, es que toda democracia necesita siempre información producida en condiciones de libertad y de independencia", aunque advierte: "Eso es lo que es cada vez más duro".

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