Sábado, 27 de Febrero de 2010

España detiene a un mafioso italiano cada mes y medio

Con los tres arrestados ayer, son ya 87 los capos capturados por Policía y Guardia Civil en los últimos diez años. Es el mayor número de fugitivos de estas organizaciones apresado fuera de Italia

ÓSCAR LÓPEZ-FONSECA ·27/02/2010 - 08:00h

Roberto Saviano, autor de Gomorra, el libro denuncia sobre la mafia napolitana, recalca a menudo que España es para los capos "una tierra virgen donde invertir, hacer negocio y ocultarse". Los datos del Ministerio del Interior le dan la razón. En los últimos diez años, la Policía Nacional y la Guardia Civil han detenido a 87 personas ligadas a las organizaciones criminales italianas, según la primera estadística al respecto elaborada por el departamento de Alfredo Pérez Rubalcaba. Los últimos, el camorrista Ciro Figaro y dos de sus colaboradores, miembros de la Camorra detenidos ayer en la provincia de Málaga.

"No es casualidad que a algunas familias de la Camorra les llamen los españoles". Quien habla así es Francesco Forgione, ex presidente de la comisión antimafia del Parlamento italiano y autor del libro de próxima publicación en España Mafia Export (Anagrama). Forgione insiste en que el papel de nuestro país como puerta de entrada de la droga en Europa y la posibilidad que ofrece para blanquear el dinero lo han convertido en un "paraíso" para estasorganizaciones.

La policía cree que hay más arrestos por la mejor colaboración con la Justicia italiana

También asegura que la benevolencia de las cárceles españolas, en comparación con el duro régimen carcelario de su país, hace que muchos prefieran ser detenidos aquí. "A la cárcel de Valdemoro (Madrid) la llaman Gran Hotel Valdemoro", pone como ejemplo.

La Guardia Civil creó hace un año en el seno de la Unidad Central Operativa (UCO) el Equipo de Huidos de la Justicia, formado por una docena de agentes dedicados en exclusiva a localizar y detener a delincuentes que eligen España para ocultarse. Su comandante asegura que, en estos momentos, la italiana es la segunda nacionalidad más común entre los Se Busca que les llegan de las justicias de otros países, sólo superada por la colombiana. "Desde los ochenta, llevan viniendo tras la caída de su clan o para evitar ser víctimas de una guerra con otra familia", señala este oficial.

Pese al elevado número de capos detenidos en España, sobre todo en el último año y medio, este experto no cree que ahora haya más delincuentes italianos que antes. "Simplemente, ahora la colaboración entre las policías de ambos países es mayor", asegura. Y pone como ejemplo el arresto en octubre pasado de Vincenzo DAvino,O Capellone, uno de los jefes del Clan Giuliano: "Los carabinieri llegaron con la información a las tres de la tarde. Era tan precisa, que cuatro horas después ya lo habíamos detenido en el centro de Madrid".

Se mueven por España desarmados, pero con los bolsillos repletos de dinero

Las dependencias del Grupo de Localización de Fugitivos del Cuerpo Nacional de Policía son un ejemplo de esta fluidez en la información. Tienen los estantes repletos de archivadores con una escueta referencia geográfica: Rusia, Alemania, Francia... Refleja el origen de las órdenes de busca y captura que contienen. Las que llevan la palabra "Italia" son numerosas. El inspector jefe que dirige el grupo asegura que, actualmente, la Justicia transalpina cree tener alguna prueba de que 131 fugitivos de este país se encuentran ocultos en España. "No todos son mafiosos, pero sí un número importante", aclara.

Viajes de ida y vuelta

La experiencia ha demostrado a este policía que los capos pueden esconderse en cualquier rincón de España, "sobre todo en zonas turísticas, donde pueden pasar inadvertidos, aunque parecen preferir la costa mediterránea y, sobre todo, la catalana". Una impresión que comparte su colega de la Guardia Civil, que apunta a la conexión por ferry entre Barcelona y Roma como una de las causas de esta concentración. "Gracias al barco, van y vienen con mucha discreción", añade. Paolo Di Mauro, camorrista detenido en enero en la capital catalana, acudía regularmente a su país a ver a sus hijos y a su compañera.

Otros, sin embargo, se traen a sus parejas o inician una relación con una española. Marco Assegnati, jefe del Clan Nino, mantenía incluso dos: una en Galicia, donde había montado un negocio de automóviles, y otra en Escalona (Toledo). Ninguna de las dos sabía que era un destacado mafioso.

Los capos detenidos en España tenían en común que se movían con documentación falsa, desarmados y los bolsillos repletos de dinero. "Por si surge un problema y tienen que huir", explica el policía. Su colega de la UCO aporta otro detalle: "La mayoría compra pisos o monta negocios para blanquear dinero y usarlos de tapadera". Raffaele Amato, detenido en Marbella, invirtió millones de euros en terrenos en el litoral malagueño poco antes de su arresto. Vicenzo Scarpa tenía una empresa de importación de productos gastronómicos, una pizzería y una cafetería. "Primero los detenemos. El segundo paso es investigar estas inversiones", apunta el guardia civil.

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