Miércoles, 24 de Febrero de 2010

Cuba reacciona con detenciones a la muerte del disidente Zapata

Unos 50 opositores son recluidos tras el trágico desenlace de la huelga de hambre en prisión

DANIEL LOZANO ·24/02/2010 - 00:57h

El presidente de Brasil, Lula, se despidió de los hermanos Castro en su último viaje a Cuba como jefe de Estado. RICARDO STUCKERT / AFP

“Queridos hermanos míos de la oposición interna de Cuba, tengo muchas cosas que decirles, pero no he querido hacerlo por papel y tinta, pues espero ir a ustedes un día cuando nuestra patria sea libre y sin dictadura castrista. Abajo Fidel, vivan los derechos humanos. Con mi sangre les escribí”. Las palabras de sangre no se cumplirán. Orlando Zapata Tamayo, el más rebelde de los presos disidentes, falleció el martes en el hospital habanero Hermanos Ameijeiras, tras permanecer 86 días en huelga de hambre en reclamo de mejoras carcelarias.

Una muerte que ha desatado una ola de consternación y repulsa contra los métodos represivos del régimen que reaccionó con la detención o reclusión domiciliaria de unos 50 disidentes para evitar que el velatorio en Banes, el pueblo de la familia en Holguín, se convirtiera en un acto de protesta. Entre estos detenidos se encuentra la bloguera Yoani Sánchez, que sin embargo ya ha sido liberada, tras dos horas retenidas.

La muerte ensombreció la visita de dos invitados de lujo: los presidentes de Brasil y de Venezuela, Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez. Raúl Castro lamentó la muerte de Zapata, pero el presidente cubano aseguró que en su país no existen torturados. “Eso sucede en la base de Guantánamo”, dijo Castro, según informa Europa Press.

Raúl Castro lamenta la muerte, pero niega que hubiese tortura

El fundador del Movimiento Alternativa Republicana dejó escrito su legado de 66 palabras en 2004, pocos días después de que Amnistía Internacional oficializara su condición de preso de conciencia. En la actualidad, Amnistía cuenta 55 presos políticos. Otros grupos de derechos humanos elevan esta cifra hasta 200 disidentes. El Gobierno cubano mantiene desde hace décadas que se trata de “mercenarios” al servicio del imperio para destruir el sistema socialista.

La muerte de Orlando Zapata, albañil y fontanero de 42 años, hubiera pasado desapercibida si no fuera por el efecto multiplicador de los blogueros cubanos y las denuncias de disidentes. En un documento que ya forma parte de la historia opositora cubana, la cyberrebelde Yoani Sánchez, tras sortear a los policías, grabó en vídeo unos testimonios de la madre del fallecido, Reina Tamayo, que derramaban serena dignidad: “Yo digo así al mundo, este es mi dolor. Mi hijo perdió la vida, es un asesinato premeditado. Mi hijo ha sido torturado todo el tiempo que ha pasado en prisiones. Yo, con mi dolor profundo, pido al mundo que exija la libertad de los demás presos”, fueron sus palabras. Horas más tarde, a través de Twitter, Reina contestaba a Raúl Castro: “Ahora lamenta la muerte de mi hijo. Después que no lo atendió”.

"Es un asesinato premeditado", dice la madre de la víctima

El mundo se lanzó a criticar al Gobierno cubano. Amnistía exigió una investigación profunda para saber si hubo malos tratos. La Unión Europea lamentó la muerte y el Gobierno español “deploró profundamente” lo sucedido, “que indica un déficit claro en derechos humanos”. Estados Unidos se mostró “profundamente entristecido”.

Malos tratos

Reina Tamayo había denunciado hasta la extenuación malos tratos. Defensores de derechos humanos, como Juan Carlos González Leyva, también: “En enero estuvo en un calabozo estrecho, oscuro y sucio, sin agua, sin electricidad, en los corredores de la muerte de Kilo 8, en Camagüey, conocidos por Se me perdió la llave. Allí estaba durmiendo en el piso, entre insectos y roedores”.

Zapata sufrió 10 “golpizas salvajes”, incluso le operaron de un hematoma en la cabeza, producto de un golpe. “Y siempre por gritar consignas como “Abajo Fidel” y “Vivan los derechos humanos”, añadió Leyva.

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